El esperado segundo trabajo de Laura Wandel después de triunfar con Un pequeño mundo, ganador entre otros del Premio FIPRESCI en Cannes, es un intenso y conmovedor drama hospitalario que sigue a Lucy (Léa Drucker), una enfermera que intenta ayudar a un niño de cuatro años ingresado por malnutrición y a su joven y angustiada madre. Todo un pulso emocional, rodado con un estilo hiperrealista y con la cámara pegada a los cuerpos (no en vano cuenta con los hermanos Dardenne como co-productores) para capturar la tensión, la empatía y la impotencia en un sistema al límite.