María destaca por su talento, pero también por su dedicación. No en vano ha sido nombrada mejor nadadora del año del Club Natación Santa Olaya. Al escucharla no lo parece porque sorprende la madurez de una nadadora que se describe como "explosiva". Se le dan mejor las distancias cortas (50-100 metros). Nuestra promesa deportiva prefiere una buena marca que una medalla. Los reconocimientos están bien, pero el sufrimiento no es compatible con su visión de la natación. Ella lo que quiere es ser feliz nadando.
El talento natural es la base sobre la que construye su carrera deportiva. Sin eso no cree que pudiese alcanzar los éxitos que ya tiene, pero no quiere decir que no requiera esfuerzo. Madrugones (que los lleva peor su padre porque a ella le gusta entrenar) y entrenar aunque no te apetezca es importante. No hacer nada no te hace avanzar. Y necesita avanzar para llegar a unos juegos olímpicos, su gran sueño para el futuro, porque ahora tiene en mente el Europeo. Y si no se consigue, seguir luchando.
Con sus 17 años le dicen que las nadadoras más pequeñas la miran con admiración. La misma con la que ella mira a sus referentes. Es cosa de un deporte en el que todos se apoyan y donde se madura gracias a lo que hay alrededor.
Reconoce que le da miedo la idea de abandonar el deporte. Sabe que cada vez le será más complicado compaginarlo todo y no quiere agobiarse. Su intención es estudiar en Estados Unidos, como su hermano, aunque no sabe qué. Le gustan muchas cosas, con la natación por delante por supuesto. Eso no quita que eche de menos muchas cosas propias de una chica de 17 años como ella.
Antes de irse María nos deja caer que otra Zornoza acabará pasando por esta misma sección. La mejor de la familia parece que no será ni Álvaro ni ella....
