Así llegó la noche. Algo tienen de fantasmales los personajes centrales del tercer largometraje de Ángel Santos (autor de Las altas presiones, estrenada en Busan y premiada en Sevilla), que continúa la tradición del mejor cine europeo de autor y que tendrá su estreno mundial en Gijón. Protagonizado por unos Denís Gómez, Violeta Gil y Mikel Insúa en estado de gracia, Santos vuelve de nuevo la mirada hacia el existencialismo y las crisis vitales para narrar, con gran sensibilidad y atención al detalle, la historia de un escultor que se aísla voluntariamente en la costa gallega mientras intenta exorcizar su pasado sentimental.
La otra película fue la gran triunfadora en Múnich (Premio de la Crítica Internacional, Mejor Producción y Mejor Actriz), es un emotivo drama con toques de sutil comedia lacónica (potenciado por la impresionante interpretación de su actriz principal, Magdalena Laubisch), sobre la gestión burocrática y emocional del duelo tras la muerte de la madre. Esto le sucede a nuestra protagonista, de la que apenas se conoce su pasado, en los caóticos primeros momentos de la pandemia. Asistimos así a su emotivo segundo nacimiento, a un reinicio vital en el que toca decidir qué conservar del pasado y qué lastre desalojar.
