De las 150 ciudades de todo el mundo preseleccionadas en el influyente Copenhagenize Index, Zaragoza ha conseguido colarse en un meritorio puesto 56 tras el análisis de 13 indicadores para evaluar la calidad de las infraestructuras, su uso y alcance y el impacto de las políticas de apoyo a la movilidad ciclista. La consejera de Movilidad, Tatiana Gaudes, ha señalado que “este reconocimiento confirma el esfuerzo continuado que Zaragoza está haciendo para fomentar el uso de la bicicleta, tanto mediante la ampliación y mantenimiento de los carriles bici como mediante el impulso de Bizi Zaragoza".
Al margen de reconocimientos externos, no todo son luces cuando se analiza el servicio de bici pública desde el punto de vista del peatón. El éxito del servicio Bizi Zaragoza, que alcanza el millón de usos mensual, ha traído alguna consecuencia indeseada, principalmente por el incremento de las infracciones. Es ya habitual ver a usuarios que no respetan el sentido de la circulación en las calles ni, mucho menos, las aceras y zonas peatonales.
Desde la asociación Acera Peatonal, su portavoz, Fernando Navarro, subraya uno de los peligros de las bicicletas verdes: "están muy bien y son muy cómodas, pero incorporan el factor de la velocidad porque en tres pedaladas se ponen, tranquilamente, a 25 km/h". Navarro señala como uno de los puntos más peligrosos el bulevar de Gran Vía: "se hizo un carril-bici nefasto que hizo que dejara de ser un bulevar para pasear y se convirtiera en una vía de alta capacidad, donde el peligro es inmenso porque bajan a toda velocidad".
