El departamento de Sanidad del Gobierno de Aragón está en conversaciones con el Ayuntamiento de Zaragoza para buscar la parcela – de al menos 50.000 metros cuadrados – en la que se construirá el nuevo hospital universitario y tecnológico Royo Villanova, 100% público, en la margen izquierda del Ebro. La intención es licitar el proyecto en 2026 y empezar las obras al año siguiente. Estimando un plazo de dos o tres años, podría estar listo en 2030. El coste aproximado superará los 200 millones de euros.
A la espera de conocer el proyecto, el planteamiento inicial es que el nuevo hospital duplique las instalaciones actuales. Pasará de 28.000 metros cuadrados a más de 66.000. El número de camas crecerá de 257 a unas 370, se duplicará el número de consultas externas, con un total de 144; y se pasará de siete quirófanos a doce. Las urgencias estarán organizadas por edad y habrá circuitos diferenciados para pacientes ambulatorios y para los que necesitan hospitalización. Según ha detallado el gerente del Sector sanitario Zaragoza I, Luis Gómez San Martín, todas las habitaciones serán individuales, aunque estarán preparadas para tener una segunda cama en caso necesario.
El departamento de Sanidad aspira a levantar un nuevo Royo Villanova “asistencial, docente e investigador” con tecnología puntera, adaptado a los estándares nacionales e internacionales para mejorar la seguridad y comodidad a través de un modelo basado en la medicina personalizada y de precisión.
El consejero de Sanidad, José Luis Bancalero Flores, ha asegurado que “se está dando un paso muy importante al promover la construcción del primer hospital (público) en Zaragoza desde creación de la Comunidad Autónoma”. “Va a marcar un antes y después para la sanidad aragonesa”.
El consejero ha asegurado que el PSOE planteó en su día una reforma o ampliación – sin plan funcional – que no permitiría adaptar las instalaciones a las necesidades de la sanidad del siglo XXI. Por eso acusa a la ministra portavoz y líder del PSOE-Aragón, Pilar Alegría, de mentir cuando afirmó que éste era “un proyecto heredado”. Bancalero ha insistido en que el actual edificio “no da más de sí” después de las “reformas” y “ñapas” del anterior ejecutivo.
De momento, no existe un plan B para el actual Hospital Royo Villanova, que seguirá funcionando y atendiendo 200.000 tarjetas sanitarias hasta que se construya el nuevo. Su fachada está catalogada, lo que limitará futuros usos y las posibilidades de reconversión de sus espacios.
Situación en Barbastro
El consejero, por otro lado, ha salido al paso de la creación de una plataforma ciudadana en defensa del Hospital de Barbastro. Bancalero dice respetar las protestas de los vecinos, pero recuerda que, en seis meses, han logrado cubrir 20 vacantes de médicos en el hospital altoaragonés. Desmiente que ese colectivo haya solicitado reunirse con él o con la gerencia o con la dirección del sector.
Bancalero asegura que la sanidad rural es una prioridad para el ejecutivo y valora que, sólo con las fórmulas de fidelización, han logrado retener a doce profesionales en Barbastro. "La Sanidad rural no se defiende ni con nostalgia ni con ruido. se defiende con innovación y con trabajo por parte de todos los actores", ha dicho. "Tenemos que apostar por modelos que vayan a funcionar hoy pero también en el futuro".

