Problemas en los sistemas de aire acondicionado, sobrecalentamientos del motor, suspensiones dañadas o fallos en las baterías de los buses eléctricos son algunas de las averías que están diezmando la flota de autobuses urbanos desde que las temperaturas se dispararon alcanzando temperaturas máximas de entre 35 y 40 grados muchas tardes.
Desde la empresa consideran que se trata de episodios aislados, aunque tienen en cuenta que el calor supone un inconveniente, especialmente si se tiene en cuenta la cantidad de horas que pasan los autobuses en marcha. No obstante, recuerdan que hay un protocolo por altas temperaturas que está activado y el equipo de mantenimiento está especialmente atento a los elementos y sistemas de los vehículos más sensibles al calor.
Sin embargo, el presidente del Comité de Empresa, Raúl Cabeza, asegura que el caso del 11 de junio no fue aislado. El 30 de mayo ya se vivió una situación similar; y este martes, de nuevo se quedaron fuera de servicio, aguardando en cocheras 26 vehículos, varios de ellos autobuses eléctricos nuevos, ya que las baterías sufren con el calor y en algunos no dan de sí para todo el día.
