"¿Te puedes poner de pie?" Es la pregunta que le hizo la celadora que recogía las citaciones y después la técnico de radiología cuando llegó a hacerse la mamografía al Hospital Militar. Su respuesta: bueno, depende del rato que tenga que aguantar, ya que consigue incorporarse y moverse, aunque con gran dificultad, y solo si es por muy breves períodos de tiempo. Aún así, con tal de hacerse la prueba, consiguió levantarse, algo que la mayoría de las personas en silla de ruedas no pueden hacer.
"Cuando pregunté que pasaría si no hubiera podido levantarme, me respondieron que no se podría haber llevado a cabo la prueba", ha explicado en su sección semanal. La técnico le explicó que en alguna ocasión se había intentado hacer la mamografía a mujeres en silla de ruedas, pero no habían salido del todo bien.
La ecografía no fue mucho mejor. Camilla fija, sin apoyo. Consiguió incorporarse sola, a pesar de que la doctora fue en busca de una enfermera para que le diera la mayo y la ayudara a levantarse, algo que finalmente no necesitó. Marta García peregunta si no hay tecnología accesible para personas como ella o debería existir una lista de los centros donde hacerse este tipo de pruebas con seguridad y dignidad.
