Entre Plato y Plato

Güevo Wine, un vino disruptivo con la tradición

El mundo del vino está cambiando y desde Bodegas Langa quisieron romper con el concepto tradicional del vino, desde su sabor hasta en el método de elaboración y así surgió Güevo Wine. Un vino con variedades autóctonas recuperadas, elaborado por el método Ethernum y presentado en un envase también diferente.

Lourdes Funes

Zaragoza |

César Langa, con Güevo Wine/Güevo Wine

En la provincia de Zaragoza ha surgido un vino muy diferente en muchos aspectos: desde su nombre, a su presentación y pasando por su elaboración. Se trata de un vino que, como sus creadores indican “su espíritu es romper los cánones establecidos y desafiar el ´status quo` del sector vitivinícola”. Su nombre Güevo Wine y su creador César Langa explica que todo surgió hace diez años cuando ya estaba cansado y aburrido de la tendencia del sector vitivinícola en el que todo estaba marcado por los mismos parámetros, sin espacio para la originalidad o la diferenciación y el estar pendientes de unas personas que decidían si un vino es bueno o no.

Esta situación, unida a los estudios que decían que la gente estaba dejando de beber vino porque todo le parecía igual le llevó a decidir que algo había que hacer. La chispa saltó cuando Langa coincidió con otro enólogo en un viaje y conoció que había elaborado vino en unos depósitos de 1.700 litros de hormigón. Ahí supo que se podían hacer cosas diferentes.

Y surgió Güevo Wine, “un vino que emociona y rompe, pensado para personas inconformistas que busca recuperar las sensaciones que ofrece el vino”. Decidieron poner en marcha el método Ethernum. Único en el mundo que han patentado y ha reconocido la Unión Europea. El vino se elabora en unos huevos de hormigón de 1.700 litros y cada uno de ellos “hormigón actúa como un organismo vivo, donde las levaduras indígenas del propio viñedo siguen trabajando y aportando matices tras la fermentación y donde la microoxigenación natural del hormigón facilita una evolución pausada, estable y armónica, reflejando con fidelidad el ADN microbiológico del terroir del Valle del Frasno”.

Un vino novedoso

En esta primera tanda se han añadido añadas de 2019 a 2023 y la saca del año que viene tendrá una más, con lo que la madre se irá enriqueciendo. "Le damos una vuelta de tuerca a la maduración y cada año se mueve de criadera en criadera". E incluso después del embotellado, el cliente también puede ir enriqueciéndolo porque el envase “posibilita una microoxigenación controlada que prolonga la vida del vino”.

Este vino también es especial porque está elaborado con variedades que desde Bodegas Langa han ido recuperando en estos años. Variedades autóctonas del Valle del Frasno como es el Parrel y Fonfaus junto con cepas históricas de Mazuela y Garnacha.