Son muchas las familias que, cada día, recogen a sus hijos del colegio Tenerías y alargan la tarde en el parque que tienen más cerca, que en este caso es el Parque Bruil: "es el centro neurálgico de nuestro barrio, el corazón verde donde celebramos los cumpleaños y todos los críos van cada día, no sólo de nuestro colegio, también del Gascón y Marín, el Pedro de Luna o la escuela infantil Parque Bruil", subraya Anabel, una de las madres del Colegio Tenerías.
Aseguran las familias que la sensación es de abandono en general: "hablamos del arbolado, los columpios, el estado del césped". También señalan que están sufriendo las consecuencias de las obras de regeneración del Huerva, que ha hecho proliferar la presencia de ratas: "se nos está privando de un espacio fundamental, nuestros hijos merecen espacios verdes dignos", lamenta Anabel.
Sobre el fenómeno del sinhogarismo en el parque, las familias consideran que "se ha movido a todas estas personas desde el Centro de Historias sin que se les dé una solución digna y supone un impacto para las personas usuarias del parque. Nosotros no ponemos el foco en las personas que están allí porque no les queda otra, pero no podemos tener un campamento de 100 personas en estas condiciones en el parque".
