El Ministro de Transportes Óscar Puente ha inaugurado esta mañana el tramo de casi 13 kilómetros entre Siétamo y Huesca con el que se completa la A-22. Con él, ha dicho, "se cierra un capítulo que ha permanecido abierto demasiado tiempo" debido a la complejidad de su ejecución.
Han sido más de 20 años de obras, siete gobiernos y nueve ministros de Fomento desde que se colocó la primera piedra. La inversión final para este tramo, cuyo trazado atraviesa los términos municipales de Siétamo, Loporzano, Quicena y Huesca, ha sido de 69 millones de euros, un 30% más respecto al precio inicial de adjudicación. Hoy los altoaragoneses ven cumplida una histórica promesa ha dicho Puente. Con su puesta en servicio Navarra, el País Vasco, Aragón y Cataluña "quedan conectadas por una infraestructura moderna, segura, eficiente y más sostenible".
Entre las dificultades técnicas que han sido necesarias afrontar para poder desarrollar esta actuación destacan el minimizar las afectaciones al tráfico en las proximidades de una ciudad como Huesca, los numerosos servicios afectados que se dan en entornos periurbanos, o la afectación al yacimiento arqueológico romano de Ayareces, que ha afectado a 3.000 m² de superficie de la autovía y ha sido cuidadosamente excavado.
El tramo en dirección a Huesca se ha abierto a las 13,30 mientras que la vía en dirección Barbastro se abrirá a partir de las cuatro y media de la tarde. Se prevé que cada día circulen por esa infraestructura más de 10.000 vehículos. En su visita a Huesca, Puente también ha anunciado la apertura en pocos meses de la variante de Sabiñánigo y la licitación de la de Jaca antes de final de año.

