Aquella tarde se vivieron momentos dramáticos, con personas subidas en la parte superior de sus vehículos tratando de no ser arrastradas por la fuerza del agua en la Z-30, donde los 50 litros por metro cuadrado caídos en menos de media hora provocaron una riada que arrasó con todo lo que encontró a su paso.
La presidenta de CEPYME, María Jesús Lorente, ha recordado que este episodio de lluvia torrencial supuso el estancamiento de la actividad en muchas empresas ubicadas más de una veintena de polígonos de Zaragoza y Cuarte de Huerva. Desde Cepyme se lanzó una aplicación para que las empresas pudieran mandar fotos de los desperfectos y recibir orientación. De este desastre natural, surgió también una asociación de empresarios industriales de la zona de Cuarte de Huerva, ACHE.
Las empresas que en su momento no recibieron el dinero de los seguros por no tenerlos en vigor o porque sus pólizas no alcanzaban a cubrir todas las pérdidas, pudieron solicitar las ayudas del Estado, una vez que el Gobierno aprobó la declaración de zona catastrófica pasados unos meses. Sin embargo, esas ayudas se están gestionando con mucha lentitud, lastrando a empresas que aún no han podido levantar cabeza.
