Llega el último fin de semana del mes de octubre y con él, el cambio de horario. En la madrugada del sábado 25 de octubre al domingo 26 de octubre las saetas del reloj pasarán de las 3 a las 2. En principio es una buena noticia, se duerme una hora más, pero cuando se levanten entre semana, será más de noche y por la tarde, anochecerá antes. Esta acción se repite dos veces al año, el último fin de semana de marzo es al revés, a las 2 pasa a ser las 3. Algo que se lleva haciendo en España y en Europa desde hace décadas.
Cada vez que llega este momento se suscita el debate de si es momento ya de terminar con esta “tradición”. En 2018 se realizó una consulta por parte de la Comisión Europea sobre eliminar el hecho de cambiar la hora y establecer un horario fijo para todo el año, debate que afecta a toda Europa por lo que ha de haber un consenso. En aquel momento, el 93% de los españoles encuestados y el 84% de los europeos abogaron por dejar el horario fijo durante todo el año.
Pero como indica César Martín, presidente de la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles, el debate no está en si se elimina o no, que hay una gran mayoría de acuerdo, sino en qué horario se deja: el de marzo o el de octubre. Martín prefiere hablar de los meses y no de “horario de verano” u “horario de invierno”, ya que el verano e invierno tienen connotaciones, positivas al asociarlo con el verano, el ocio y el buen tiempo el primero y negativas al pensar en dormir y la oscuridad el segundo.
Desde la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles apuestan, tras el estudio de diversas investigaciones y consenso médico, por el horario de octubre ya que se ha demostrado que es el “más beneficioso para la salud, el descanso, la productividad laboral y el rendimiento escolar”. A lo que se añade que, al cambiar al horario de invierno, España recuperaría su uso horario, el mismo que tiene Portugal o Reino Unido y no como hasta ahora que, desde 1940, tenemos el mismo que Berlín o Cracovia.
