LA CHICA DEL ZAPATO NARANJA

Bad Bunny arrasa, pero no entre el público con discapacidad

Más de 400.000 entradas vendidas en cuestión de horas, conciertos con todo agotado, histeria colectiva, pero algo le chirría a Marta García: todo vendido, menos las entradas para personas con movilidad reducida, que siguen disponibles. ¿Cuestión de gusto musical o de accesibilidad a medias?

Redacción

Zaragoza |

La pasada semana fue una de las noticias más comentadas. La gira Most Wanted Tour de Bad Bunny desató un vendaval con la venta de 400.000 entradas para doce conciertos en tiempo récord. Cientos de miles de personas se quedaron haciendo cola virtual ante el ordenador y en pocas horas se cerró la venta a precios que, incluso, fueron objeto de polémica desde organizaciones de consumidores.

Pero mientras las entradas 'normales' volaban, las reservadas a personas con movilidad reducida siguen a la venta varios días después. Tras comprobar que la compra online no era posible, Marta García -la Chica del Zapato Naranja- decidió hacer lo que se exige para conseguir estas entradas: llamar por teléfono. Nada de clicks rápidos ni colas digitales.

Lo primero que le señalaron fue que este tipo de entradas son exclusivas para personas en silla de ruedas. Hablemos de ubicaciones. En el Cívitas Metropolitano(Madrid), las plazas para movilidad reducida están en la zona de numeración 200, delante de los palcos, con entradas que ahora mismo se venden por 369,50 €, las de movilidad reducida 141,00 euros. Una zona intermedia, pero nada cerca del escenario. En el Estadio Olímpico de Barcelona, el misterio es aún mayor: en la web de venta ni siquiera aparece dónde están las ubicaciones reservadas.

¿Por qué no se venden estas entradas? Aquí van algunas preguntas que nos deja esta situación: ¿Será porque no se pueden comprar online y hay que llamar a un número de teléfono como si estuviéramos en 2003? ¿Será porque la ubicación deja bastante que desear en comparación con los precios? ¿O será porque las personas con movilidad reducida, como cualquier otra, también quiere ir con sus amigos, y en esas zonas solo se permite un acompañante por persona en silla de ruedas? Y ¿qué pasa con quienes tienen otro tipo de discapacidad? Una persona con discapacidad visual, por ejemplo, quizá no se atreva a estar en pista por miedo a empujones, y tampoco puede ir a la zona de movilidad reducida… porque no va en silla de ruedas. ¿Entonces? ¿A dónde va?. En conclusión: Bad Bunny ha vendido todo menos las entradas para un público que también tiene derecho a disfrutar de un concierto.