Es muy probable que muchos de los inquilinos de este hostal ilegal creyeran estar pagando unos 300 euros, más gastos que solían disparar esa renta, por un alquiler legal y no por vivir como okupas. Bartolomé Arranz, abogado y gerente de la firma de administración de fincas CAVISA ha señalado que desde hace dos años vienen denunciando esta actividad ilegal ante las condiciones de insalubridad, el riesgo de incendio, ya que carecía de salida de humo, y los daños en las zonas comunitarias.
Arranz explica que el estafador comenzó alquilando el local donde antes se ubicaba una academia de inglés. Una vez dentro, a través de un butrón, accedió a un local más grande donde puso en marcha un lucrativo negocio, ofreciendo habitaciones y camas, generalmente a personas de nacionalidad extranjera y escasos recursos. Muchos de estos residentes tienen trabajo y hacen una vida relativamente normal; de hecho, en este tiempo no se han producido altercados o conflictos, ni entre los inquilinos ni con otras personas.
Además del alquiler, debían pagar fianza, y La misma suerte han corrido hoy otros dos locales dedicados a la misma actividad, y regentados por el mismo individuo, en la Avenida San José 179-183, donde se habían habilitado infraviviendas con capacidad para unas 15 personas, según ha adelantado durante el Cara a Cara de este martes el consejero de Urbanismo, Víctor Serrano.
