La principal barrera para iniciar una vida fuera del hogar de la familia es el acceso a una vivienda digna. El precio medio del alquiler en Aragón es de 600 euros compartiendo piso y el sueldo medio de un joven en la Comunidad Autónoma es de 1.160 euros, lo que supone que deben destinar buena parte de sus ingresos. Además, la precariedad laboral les impide acceder a un piso en propiedad. Aunque el mercado laboral muestra algunos signos de mejora, la precariedad persiste. Además, el 36,2% de la juventud ocupada está sobre cualificada para su puesto.
En Aragón, un joven que quiera alquilar un piso en solitario debe destinar el 63% de sus ingresos frente al 92% de la media nacional. El presidente del Consejo de la Juventud de la Comunidad Autónoma, Tomás Aragón, valora positivamente la apuesta por la construcción de vivienda de alquiler asequible, pero señalan que tardarán varios años en terminar las obras. Además, critica los criterios para acceder a un piso, ya que considera que no tiene en cuenta la realidad.
Desde el Consejo de la Juventud reclaman a las administraciones públicas que faciliten el acceso a la vivienda con la construcción de pisos de alquiler asequible. Los aragoneses creen que la situación es complicada para los jóvenes, algo que dificulta su emancipación.

