TRAS LA AGRESIÓN EN MADRID

Esther, madre de una niña autista: "las miradas incriminatorias a mi hija son habituales"

La brutal agresión a una mujer por salir en defensa de su hijo autista de 11 años, insultado por un individuo en el Parque Warner de Madrid cuando el pequeño hacía uso de su derecho a ponerse en la fila de personas con discapacidad, vuelve a poner de relieve la falta de sensibilidad y comprensión hacia un colectivo que ya sufrió el acoso de los 'policías de balcón' durante el confinamiento.

José Antonio Alaya

Zaragoza | 27.05.2021 15:41

El autismo no presenta características físicas ni rasgos faciales que les diferencien de una persona sin discapacidad. Este es, a juicio de Esther, madre de Miranda, una niña autista de doce años, una de las razones por las que pueden darse situaciones desagradables que, sin llegar a la gravedad de lo ocurrido en el Parque Warner, sufren habitualmente.

Es frecuente que niños como Miranda presenten esterotipias motoras (movimientos o voces repetitivas no funcionales), ante las que son objeto de miradas y expresiones de rechazo. Cree que el problema pasa por la falta de información de muchas personas a las que no se enseñó a convivir con la diversidad, como se hace ahora en la escuela.

Esther recuerda que durante el confinamiento su hija, como la mayoría de personas con trastorno del espectro autista, llevó muy mal pasar tantos días sin salir de casa. Cuando se dio unos pases que les permitió salir a la calle, escuchó todo tipo de insultos e improperios por parte de los que llama 'policías de balcón'.