El fin de este concierto era benéfico y todo lo recaudado iba destinado a la Fundación Amasol. Para entrar al concierto, la aportación no era económica sino que venía en forma de alimentos no perecederos, material escolar, utensilios de aseo, calzado, ropa…El evento prácticamente llenó la Iglesia de San Juan de los Panetes con aquellos que vinieron a escuchar a las cuatro corales participantes: la Coral San Agustín, la Coral Santa Teresa, la Coral Polifónica el Soto y la Coral de la Salle Montemolín. Como novedad, también se pudo escuchar a la Schola Cantorum Paradisi Portae.
