No está siendo, ni mucho menos, un arranque idílico de temporada para el Real Zaragoza. 3 puntos de 15, ninguna victoria en las cinco jornadas disputadas y un nuevo empate, esta vez ante el Albacete, que no ayuda a los de Gabi Fernández a salir de la zona con más fango de la tabla clasificatoria de LaLiga Hypermotion. Eso sí, la situación todavía se complica más si las decisiones de terceros implicados añaden palos a las ruedas blanquillas.
Frente a los manchegos, un 0-0 donde, pese a que el juego distó mucho de ser brillante, sí se acumularon méritos a los puntos para acreditar la primera victoria de esta campaña. Pero emergió la figura del VAR para echar por tierra las dos opciones más claras de gol con las que contaron los aragoneses.
En la primera mitad, mano clara de Pepe Sánchez dentro del área señalada por Daniel Palencia Caballero como pena máxima. El VAR, con Rubén Ávalos Barrera a los mandos, le llamó entonces para ir a revisar la jugada, ya que el brazo del jugador estaba cerca de su cuerpo, aunque no completamente pegado. Que cortara una ocasión manifiesta de gol, donde Moyano se quedaba ante Raúl en situación franca de gol, no fue suficiente como para que el trencilla siguiera adelante con su decisión.
Si esa jugada puede dejar dudas por la laxa interpretación del reglamento, pocas ofrece la segunda. Ya en la segunda mitad, gol de Saidu y nueva revisión del VAR que duró más de 5 minutos: primero para comprobar que la pelota sí rebasaba por completo la línea de gol pese a la fantástica intervención de Raúl. Y, segundo, por la posibilidad de un fuera de juego del zaguero, que no puede existir al venir el balón del defensor manchego.
Ya en sala de prensa, Gabi Fernández mostraba su disconformidad con ambas jugadas. También durante el choque, la pantalla grande ofreció la imagen del penalti para clamor de todo el Ibercaja Estadio. Sea como fuere, dos puntos más que vuelan al Real Zaragoza, que acaba la jornada en puestos de descenso con tres puntos, a uno del Ceuta que es precisamente el próximo rival de los blanquillos.

