19/09/2025

Si se habla de Austria hay que hablar de música, pero también de la gran belleza de sus paisajes. Beatriz Pitarch saca su cámara para proponer una ruta muy fotogénica. Partiendo de Viena y pasando por ciudades como Linz, Salzburgo o Innsbruck.
Austria es muy famosa por sus chocolates, pero también lo es por su tradición musical y por sus espectaculares paisajes. Son muchos los atractivos que ofrece, no solo su capital, Viena, sino todo el país. Precisamente por eso es la propuesta escogida por Beatriz Pitarch en #DestinosenunClick. Un recorrido del este al oeste del país comenzando por Viena y terminando en el Lago Constanza. Para Beatriz, Viena es un imprescindible, como ella dice: “paseas por Viena y el aire huele a música”. Todos sus rincones están llenos de referentes musicales o de autores que interpretaron, escribieron sus obras o incluso vivieron. Mozart, Strauss, Schubert o Beethoven son algunos de ellos y entre sus calles se puede descubrir una rica arquitectura barroca, parques inmensos y edificios llenos de color.
Pero además de Viene, hay otras ciudades que también merecen la pena ser visitadas. En el recorrido propuesto por Beatriz Pitarch aparece Linz. En ella se puede descubrir lugares en los que Mozart escribió algunas de sus obras, pero también la catedral más grande de toda Austria. Otras visitas pueden ser la del castillo o la de sus numerosos jardines. La siguiente parada propuesta por Pitarch es Salzburgo. La ciudad natal de Mozart, ahí se puede visitar la casa en la que nació y la iglesia en la que se le bautizó. Pero para disfrutar de las visitas, se puede subir a la colina en la que se encuentra el Palacio y jardines de Mirabell y que ofrece unas vistas impresionantes. Y una de las recomendaciones de Beatriz es pasear al atardecer por sus puentes, uno de los recorridos más románticos.
Entre las joyas que se pueden encontrar en Austria destaca las minas de Sal de Hallstatt. Se trata de las minas de estas características más antiguas del mundo con más de 7.000 años de historia y se pueden visitar. Se accede a ellas a través de un Funicular con el que se llega a lo lato de una montaña y ahí te introduces en un túnel a 400 metros bajo tierra. Se proyecta un vídeo con la historia de las minas a prácticamente a oscuras, solo iluminado el espacio por antorchas, lo que hace que, al salir al exterior, los colores de los paisajes sean todavía más espectaculares.
El viaje puede continuar, como nos indica Beatriz Pitarch, por Innsbruck donde encontraremos, además de una gran riqueza arquitectónica, el trampolín de saltos de esquí diseñado por Zaha Hadid. Y el viaje puede terminar en el Lago Constanza, que hace frontera con Alemania y Suiza. Pero todavía hay una propuesta muy atractiva: recorrer Austria en bicicleta por la orilla del rio Danubio. Son 300 kilómetros con un desnivel de 100 metros que se puede hacer en varios días y en el que se puede disfrutar de viñedos, abadías y pueblo9s con mucho encanto.



