Después de tres derrotas seguidas va siendo menester ganar. El técnico sevillista sabe de "la importancia de volver a sumar. Estamos muy enfocados en poder revertir esta situación de los últimos tres partidos. No sé si llamarlo crisis. Hemos trabajado y hemos buscado correcciones. Hay que hablar poco y trabajar mucho". El choque con Osasuna "va a ser un partido duro como todos sabemos. Ellos tienen un buen sistema de juego y en sus líneas está bien. Tenemos que estar tranquilos, confiados y tratando de hacer bien las cosas. No ponemos excusas y tenemos que dar más".
Preguntado por su estado de ánimo, ahora que las cosas no salen bien, destacó que tiene "muchos sueños. Quiero ver reflejado lo que me hizo tomar la decisión de venir. Jugué aquí y eso despierta otra clase de sentimientos. Es dirigir un club que me abrió las puertas del fútbol europeo cuando era joven. Si algo tengo es memoria y le voy a dar hasta que me digan basta. Con sentimientos, las cosas se hacen con amor y estoy convencido que a la larga eso termina bien. Tengo una fuerte conexión con el grupo y soy feliz. Mientras se gana soy más feliz. Yo aquí estoy por amor, no por un contrato. Vine a un desafío grande. Había entrenadores que no quisieron venir y otros que sí, entre los que estaba yo. Quiero ser el entrenador aquí mucho tiempo y para eso necesito jugar bien y ganar. Estoy aislado por eso, porque me costó mucho llegar y no lo voy a entregar fácil".

