El míster del Sevilla explicó que "son partidos especiales, uno agradece a la vida en estar en lugares como este en estos momentos. Un derbi sevillano es la historia de la ciudad. Queremos estar a la altura todos para poder ganar el derbi". Y da igual qué dinámica traiga un equipo o el otro y hasta la clasificación porque "los derbis son diferentes a cualquier partido, vengas arriba o abajo. Está en la personalidad de los jugadores, en cómo lo afrontan. El que menos errores cometa se lo va a llevar, esperemos ser nosotros".
Aplaude la decisión del club de abrir el entrenamiento del sábado a los seguidores. "Es por estar cerca, demostrar que necesitamos estar en esa unión. El partido hay que jugarlo por ellos. Queremos demostrar que la unión hace la fuerza. Cuando llegas te esperan en el aeropuerto para decirte que hay que ganar el derbi. En la carnicería o cuando vas a comprar el pan: el derbi. Ahora llegó el momento. Esperamos poder dar alegría entre todos", afirmó.
Como jugador perdió hace casi 30 años aquel derbi del golazo de Olías que terminó 0-3 para el Betis. Y tiene la espinita. Ha admitido que "me encantaría jugar cinco minutos para esa revancha. Es la fiesta, el folclore, la preparación, todo lo que se habla, se dice, los inventos que hay, lo tomo desde ese lugar y deseando que salga bien, si no te tienes que quedar en tu casa un montón de días".

