La provincia de Málaga movilizará más de 1,8 millones de euros en proyectos de digitalización del regadío gracias al PERTE Digital impulsado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. Estas inversiones permitirán la incorporación de tecnologías de inteligencia artificial, big data y control remoto en sistemas de gestión del agua, fertirrigación y eficiencia energética, consolidando el avance hacia un modelo agrícola más sostenible y tecnológicamente conectado.
En Andalucía, las inversiones en el marco de estas ayudas se elevarán hasta los 31 millones de euros antes de final de 2026. Las dos convocatorias del PERTE Digital, dotadas con un presupuesto total de más de 225 millones de euros, impulsarán lo que ya se considera la “segunda modernización del regadío andaluz”, centrada en la gestión inteligente de los recursos hídricos, tras la primera modernización basada en la mejora de infraestructuras que permitió extender el riego por goteo al 80 % de la superficie regable de la comunidad.
Del montante global de 31 millones de euros previstos para Andalucía, 10 millones —ya adjudicados en la primera convocatoria— beneficiarán a veinte comunidades de regantes, mientras que la segunda convocatoria, aún provisional, repartirá 20,87 millones en ayudas, con las que se prevé que unas sesenta comunidades de regantes acometan proyectos de transformación digital. Estas actuaciones se orientan a mejorar la tramitación electrónica, la digitalización de sistemas de control del agua y la creación de plataformas de análisis de datos que optimicen el uso de recursos y aumenten la eficiencia energética en el campo andaluz.
La implicación de los usuarios, clave
El Foro AgroGO!, impulsado por AgroBank, la división especializada de CaixaBank para el sector agrario, ha reunido hoy en Antequera (Finca Eslava) a representantes del sector agroalimentario malagueño para debatir sobre el papel que la inteligencia artificial y los datos están llamados a desempeñar en un futuro sostenible del campo andaluz, y sobre cómo la participación directa de agricultores y cooperativas en el diseño y validación de las herramientas tecnológicas es la clave que marca su impacto real en la competitividad y sostenibilidad de las explotaciones.
Durante el encuentro, celebrado bajo el título “IA y datos para un futuro sostenible: la participación de los usuarios en el diseño y validación tecnológica”, se ha destacado que la digitalización no puede concebirse solo como una cuestión de inversión en infraestructuras, sino también de implicación humana, donde el conocimiento de quienes trabajan el campo es esencial para garantizar que las soluciones tecnológicas respondan a necesidades reales.
El acto ha contado con la participación de Juan Antonio Reyes (Reyes Gutiérrez), José Ricardo Campos (JCU Sur del Guaro), Eduardo de la Torre (Angro-Ecoangro) y José Luis Ortiz (DCOOP), bajo la moderación del periodista agroalimentario Esteban Carnero. La sesión ha sido inaugurada por Juan Ignacio Zafra, Director Territorial de CaixaBank en Andalucía, y clausurada por Fernando Fernández Tapias, Delegado Territorial de la Consejería de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural en Málaga.
Durante el coloquio, los ponentes compartieron experiencias concretas sobre cómo la digitalización y la inteligencia artificial están transformando la gestión agrícola y agroindustrial en Andalucía, así como los retos que todavía presenta su implantación.
José Luis Ortiz, Director de Sistemas de DCOOP
Ortiz destacó que la digitalización está permitiendo a la cooperativa dar un salto cualitativo en eficiencia, control y toma de decisiones: “Estamos implantando soluciones basadas en inteligencia artificial en líneas de producción y en sistemas de control de calidad. La visión artificial ya no solo detecta productos correctos o defectuosos —como etiquetas mal colocadas o daños en el fruto— sino que aprende progresivamente a partir de miles de imágenes. Esto nos permite mejorar la calidad, reducir reclamaciones, incrementar la satisfacción del cliente y disminuir costes”.
Juan Antonio Reyes, gerente de Reyes Gutiérrez
Reyes destacó que la innovación forma parte del ADN de la empresa, que ha basando su crecimiento en una inversión continua en conocimiento y tecnología. Explicó que, en sus explotaciones agrícolas, herramientas como los drones y las sondas permiten disponer de un análisis exhaustivo del terreno, lo que facilita un manejo más preciso del agua y una planificación agronómica mejor fundamentada: “Los drones y las sondas nos permiten conocer mejor el terreno y ajustar el riego”.
En el ámbito comercial y de producción, señaló que la inteligencia artificial se ha convertido en un elemento clave para anticipar tendencias de consumo y mejorar la calidad del producto final. Gracias al uso de sensores y escáneres, la empresa puede evaluar el estado de cada fruta y prever cómo evolucionará durante los días posteriores, garantizando así una experiencia de mayor calidad para el consumidor:
Eduardo de la Torre, gerente de Angro – Ecoangro
De la Torre explicó que la integración de sistemas automatizados ha permitido alcanzar un nivel de precisión sin precedentes en la monitorización de cultivos, especialmente en explotaciones sensibles como el aguacate. Subrayó que la medición en tiempo real de parámetros como humedad, temperatura o disponibilidad de agua ha permitido reaccionar con rapidez ante situaciones extremas, como golpes de calor, garantizando una gestión más sostenible y eficiente: “Medimos parámetros al segundo y hemos logrado ahorros de agua del 20–35 %”.
José Ricardo Campos, presidente de la JCU Sur del Guaro
Campos analizó el ritmo de adopción tecnológica entre agricultores medianos y pequeños, señalando que la transición hacia modelos digitales es más lenta debido a las barreras iniciales y la resistencia al cambio. No obstante, destacó que las comunidades de regantes ya están incorporando herramientas de monitorización y gestión digital desde hace varios años, con resultados claramente positivos en términos de eficiencia hídrica: “En fincas pequeñas la digitalización avanza más lento, pero la nueva generación la asumirá con más rapidez”.
Por su parte, el delegado territorial de la Consejería de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural en Málaga, Fernando Fernández Tapia-Ruano, destacó la importancia de reforzar la colaboración público-privada para afrontar un escenario marcado por casi cinco años de sequía. Subrayó que la rentabilidad del campo no puede depender únicamente de la pluviometría, ·sino de una planificación estratégica que permita aumentar la disponibilidad de recursos hídricos, tanto convencionales —embalses y aguas subterráneas— como no convencionales, entre ellas el agua desalada o reutilizada”. En este sentido, recordó que la reutilización de aguas depuradas, hoy ya una realidad en cultivos leñosos y en actividades como parques, jardines o baldeo urbano, ha permitido aprovechar volúmenes significativos que antes se vertían al mar, especialmente en la Axarquía. Asimismo, insistió en la necesidad de “seguir modernizando el regadío, ya que todavía existen zonas de la provincia donde se usan métodos de riego tradicionales y sin control telemático, lo que provoca consumos excesivos”.

