El control de esfínteres es un proceso mucho más complejo y personal. Por ejemplo, los datos de desarrollo psicomotor muestran que a los 36 meses solo el 75 % de los niños controla esfínteres, y que no es hasta los 42 meses cuando lo hace la gran mayoría. No hay una edad mágica ni un calendario escolar que pueda imponer este cambio.
Junto a profesionales como Armando Bastida, enfermero de pediatría y divulgador especializado en crianza respetuosa, Zapato Feroz insiste en la importancia de reconocer las señales reales de preparación —tanto físicas como cognitivas y emocionales— y de crear entornos accesibles, con rutinas sin presión ni imposiciones. Hablamos de evitar la prisa que genera frustración, de normalizar los “escapes” sin ridiculizar ni castigar, y de entender que el control nocturno puede llegar mucho más tarde. En definitiva, se trata de acompañar un proceso natural con calma y respeto, sin forzar ni imponer.
Este es un tema clave en estas fechas y queremos contribuir a abrir este debate de forma honesta y rigurosa. Estamos disponibles para ampliar información, colaborar en artículos o entrevistas, o incluso preparar una tribuna de opinión que ayude a visibilizar este enfoque respetuoso y necesario.

