El pasado sábado, Mons. José Antonio Satué tomaba posesión de su cargo como nuevo obispo de Málaga, tomando el testigo de Jesús Catalá tras 17 años al frente de la Diócesis de Málaga.
El nuevo obispo reconoce que, pasar de una diócesis pequeña como la de Huesca a una como la de Málaga, es un desafío, pero que afronta con mucha ilusión; ya que ha sido recibido en la ciudad con mucho cariño. Ha destacado la importante labor que realizan las hermandades y cofradías, así como las diferentes entidades sociales de la provincia.
Además, ha analizado cuáles son algunos de los retos a los que se enfrenta la Iglesia en pleno 2025. El nuevo pastor, se ha marcado como objetivo que su Diócesis mantenga un talante misionero también con las personas pobres y los no creyentes que no han recibido la buena noticia de Dios.
