En un espacio donde la música se escucha con los pies descalzos y el alma abierta, el dúo promete transformar la noche en un encuentro de emociones y ritmos que cruzan fronteras.
Su música huele a mar y tierra, late a golpe de cajón y respira libertad. Flamenco gaditano que se enreda con el jazz, se deja seducir por el rap y se viste con colores actuales. Las letras viajan desde las esquinas del barrio a los campos de salinas, hablan de la fuerza de las mujeres, del orgullo de las raíces y de las luchas que nos unen.
Dos artistas, una misma raíz
María La Mónica es una voz que no se olvida: desgarrada y luminosa, capaz de poner piel de gallina en un susurro o de levantar al público en un estribillo. Ha compartido escenario con figuras como Javier Ruibal, Arcángel, La Mari de Chambao o Miguel Campello, siempre llevando su Chiclana natal por bandera.
A su lado, el gaditano Adrián Trujillo, percusionista y productor de proyección internacional, ha trabajado con Jorge Pardo, Michael League (Snarky Puppy), Antonio Lizana o Las Migas. Tras más de una década tocando junto a María, ambos dan forma a Amisuri, un proyecto que es tanto un viaje musical como una declaración de vida.
Un concierto para los sentidos
La cita promete un viaje sonoro en el que cada canción será un puente entre la raíz y la modernidad, entre la emoción y el compás, entre el susurro y el grito. Un espectáculo pensado para un aforo reducido, donde la cercanía entre artistas y público hará de la noche un momento irrepetible.

