Popeyes®, la reconocida cadena de restauración especializada en pollo frito, ha inaugurado un nuevo restaurante en Granaita, el centro comercial y de ocio de Granada. Con esta apertura, la marca suma cinco locales en la provincia desde su llegada en 2021 y refuerza su compromiso con la generación de empleo: el nuevo establecimiento crea 30 puestos de trabajo directos, elevando la plantilla provincial a 150 personas.

El restaurante de Granaita está diseñado para ofrecer una experiencia moderna y cómoda: cuenta con wifi gratuito, kioscos de autopedido, servicio take away y carril de recogida desde el coche. Próximamente incorporará servicio de delivery, ampliando las opciones para disfrutar del auténtico sabor de Popeyes® donde el cliente lo desee.
“Granada nos abrió las puertas en 2021 y, en apenas cuatro años, hemos pasado de nuestra primera apertura a contar con cinco restaurantes y 150 profesionales en la provincia. Sumarnos a Granaita consolida nuestra trayectoria y nos sitúa aún más cerca de nuestros clientes”, afirma Jorge Carvalho, director de Operaciones de RBE.
Por su parte, desde Granaita destacan que la llegada de Popeyes® refuerza la oferta de restauración del parque comercial y su posicionamiento como referente en ocio y compras en Granada y su cinturón metropolitano.
Menú insignia y calidad como sello distintivo de Popeyes® en Granada
Los visitantes podrán disfrutar de la carta emblemática de Popeyes®, que incluye pollo fresco 100 % español, marinado durante 12 horas en especias cajún y rebozado a mano cada día para lograr su característico crujiente. La oferta incluye piezas clásicas, tiras de solomillo, hamburguesas, Nuggets de pechuga y los nuevos Dippers, que permiten personalizar cada bocado con salsa al gusto.

La calidad es un pilar fundamental de Popeyes®. Fundada en Nueva Orleans en 1972, la cadena cuenta con más de 4.900 restaurantes en EE.UU. y el mundo, siendo líder en pollo frito y una de las marcas mejor valoradas del sector QSR a nivel global.
Cada pieza de pollo es fresca y española, procedente de granjas en Castilla y León y Cataluña, marinada durante 12 horas en especias cajún y rebozada a mano en el restaurante, garantizando un producto crujiente por fuera y jugoso por dentro.

