Destinado en Canarias, se encarga de velar por la seguridad de palmeros y visitantes

Un guardia civil gaditano cara a cara con el volcán de La Palma

Juan Carlos Lafuente, teniente coronel de la Guardia Civil, es jefe del dispositivo de seguridad en la emergencia del volcán de La Palma.

José Antonio Rivas Cabeza

Cádiz | 26.11.2021 13:41

Juan Carlos Lafuente es un gaditano, orgulloso de serlo. De hecho la mayor parte de su familia sigue en la capital gaditana. Cuenta que entró en la Guardia Civil muy joven y ya con 20 años se marchó de la capital para pasar por varios destinos. Diez años en el Campo de Gibraltar luchando contra el narcotráfico por mar y por tierra. Con motivo de los diferentes ascensos que se van sucediendo en el cuerpo fue pasando de teniente a capitán, hasta llegar a teniente coronel, su actual cargo. Decidió iniciar una nueva aventura profesional en las Islas Canarias y lleva cuatro años destinado en Tenerife, al frente de la jefatura de operaciones y policía judicial, llevando a cabo diferentes tipos de investigaciones en las islas.

El 19 de septiembre todo cambia. O incluso algo antes. Ya que Lafuente reconoce que "estábamos avisados, con diferentes sismos en las semanas previas de la erupción que anunciaban lo que podía pasar". Afirma que estuvo yendo a La Palma para reconocer el terreno y tras la erupción se trasladó inmediatamente desde Tenerife, ya que era necesario montar un dispositivo integral lo antes posible, ante el desconocimiento sobre cómo podía comportarse el volcán. "Todos conocemos que un volcán echa lava, pero hasta que no estás en el terreno no sabes cuáles son las consecuencias", añade.

Lafuente comenta que han aplicado el método de ensayo y error, ya que ningún cuerpo de seguridad del Estado tenía experiencia previa en este tipo de situaciones. En un principio, lo más importante fueron las evacuaciones, pero luego se montó un dispositivo para que ninguna persona accediera a la zona restringida y pudiera sufrir daños.

Se han vivido momentos muy difíciles en la isla. Lafuente reconoce que nada tiene que ver verlo por televisión a vivirlo en primera persona. Lo que le ha resultado más complicado es conocer algunas historias muy duras de familias que lo han perdido todo, tanto sus viviendas como sus trabajos y sus vidas por completo.