El caso más evidente es el del presidente, José Manuel Rodríguez Uribes, quien ha aceptado su papel decorativo ante el superministro Alejandro Blanco, salvo cuando aparece Florentino Pérez en esa lucha para que Javier Tebas no se convierta en el "amo del calabozo". Ahí, Blanco y Uribes van de la mano, considerando al máximo mandatario de LaLiga "un peligro si consigue todo el poder".
Cuentan fuentes bien informadas que al presidente del Real Madrid no le importó que Uribes echara un cable al Barça de Laporta con el caso Dani Olmo, con tal de fastidiar a Tebas, o que el CSD ya estudia cómo tumbar el partido Villarreal-Barcelona en Miami.
Cuestiones banales para el superministro Blanco, al que tampoco le parece mal que busquen las vueltas al presidente de la patronal, mientras el gobierno de su ‘amigo’ Sánchez siga regando al COE con millonarias subvenciones públicas para asuntos tan etéreos como la IA o la sostenibilidad.
“Entre tanto ego, el deporte sigue ahogado”, aseguran algunos de los luchadores que se mantienen en las trincheras, mientras deportistas de élite como el jinete Álvarez Moya o el taekwondista Jesús Tortosa buscan acomodo en otros países ante la falta de proyecto en España. Otros ya lo encontraron en Malasia, suponiendo otro quebradero de cabeza para el ejecutivo español como si no fuera suficiente lo vivido en La Vuelta.
Otro capítulo aparte es la delirante justicia deportiva que comanda el Tribunal Administrativo del Deporte (TAD), que un año después de las elecciones federativas todavía está sacando resoluciones extemporáneas.
Se mueve el tablero del CSD
A falta de oficialidad, los choques internos han llevado a que Aitor Canibe, el subdirector de Alta Competición del CSD, —es decir, quien debería liderar el plan estratégico del deporte español— deje su cargo. Parece ser más por su distanciamiento con su superior, el director general Fernando Molinero, que por gusto.
También es cierto que esa “silla caliente” resulta ser un caramelo envenenado que no quiere nadie. Se desliza con fuerza desde la decrépita institución que será, casi por súplica, para la mano derecha de Canibe, Lola Boyé, que pasaría a ser la segunda mujer en ocupar el cargo, tras un breve periplo de Rosa Ortega en la era de Miguel Cardenal.
Por su parte, el futuro de Aitor Canibe parece dirigirse a suplir al director general de la Fundación Deporte Joven, Félix Jordán de Urríes, que se ha hecho popular por haber sido el monitor de esquí de la familia de Pedro Sánchez y que renunció a su cargo en septiembre con la sombra de una subvención que también tuvo como beneficiario a Juan Carlos Barrabés, el empresario avalado por la mujer del presidente, Begoña Gómez.
La subvención pública, de un millón de euros, fue otorgada en noviembre de 2022 para “el desarrollo de un modelo actualizado del deporte español”. Era la época en la que ostentaba el máximo cargo del CSD otro presidente decorativo como José Manuel Franco, recolocado en el senado, y el del ministerio de Cultura y Deporte, Miquel Iceta, ahora de embajador en la UNESCO.
Por lo menos esa subvención, ahora tan cacareada, se plasmó en un libro editado por Barrabés. Digo “por lo menos” porque, un año más tarde, el mismo Ministerio de Deporte otorgó 1,6 millones de euros “para la realización de actuaciones extraordinarias de interés público”, entre las que volvía a aparecer “un modelo del deporte español”, al Comité Olímpico Español presidido desde hace 20 años por el superministro Alejandro Blanco.
De momento, de ese modelo pagado con el dinero de todos los ciudadanos no podemos decir otra cosa, salvo que la Unidad de Transparencia del CSD nos ha pedido ampliar un mes el plazo para darnos una información de hace casi dos años.
El plan acabADO
Mientras tanto, el Plan ADO para la preparación de los deportistas olímpicos sigue enterrADO después de un ciclo olímpico en el que tuvo dos ejercicios con cero euros de ingresos.
El contraste es total con el ADO Paralimpico (ADOP) que les desnuda con más de un 90% de fondos propios. Ahora con su nuevo equipo de mando solo necesitan mantener una velocidad de crucero que les ha permitido dar ejemplo dentro y fuera de las canchas. En esa renovación, las paredes del CSD también dan por hecho que el jefe de protocolo del Consejo, Alejandro Merino, se incorporará en breve a la familia paralímpica.
Ante la decadencia del ADO apareció en el último ciclo el TEAM España financiado con el dinero procedente de los derechos audiovisuales de LaLiga sumado así como los de los Pactos de Viana. Con la buena idea de adaptarse a las necesidades de los atletas, la implementación y el reparto están siendo muy criticados desde algunos sectores.
De momento tiene cabreada a los deportes de equipo que se sienten discriminados en el nuevo reparto de las ayudas -sus oros valen 30.000 por 60.000 los individuales-.
También están más que molestas algunas federaciones como atletismo, que aprobó ir a los tribunales para denunciar el reparto de las subvenciones de 2025. Lógico cuando ven que les reducen sus ayudas con los mejores resultados en los Juegos de París y con un plan estratégico ya elaborado para Brisbane’32, mientras suben las cantidades ordinarias a otras en decadencia deportiva y con denuncias de corrupción a sus espaldas, como hípica o taekwondo.
Solo el trabajo de los clubes privados y el esfuerzo y talento natural de nuestros deportistas salva la dejadez de unos dirigentes aferrados a un sistema que les permite perpetuarse en el poder sin rendir responsabilidades.
“Aquí no pasa nada y volverán a enmascarar la realidad con el mantra de que ‘vamos a superar con creces las 22 medallas de Barcelona’92’”, se escucha en entornos donde se clama por una regeneración real.
En Los Angeles’28 habrán pasado 36 años y lo que no escucharán decir al presidente del COE es que se entregarán 236 medallas más que en Barcelona; o, lo que es lo mismo, que para igualar aquel gran resultado necesitaríamos sumar 28 metales, sin meternos a las decenas que deja la ausencia de Rusia y Bielorrusia.
Saquen rápido ese extraordinario modelo del deporte que llevan años preparando, no vaya a ser que lo presenten un mes antes de ir a los Juegos, como hicieron con el plan acabADO en la previa de París’24. Este jueves nueve de octubre sería un buen regalo que podría hacer Don Alejandro por su 75 cumpleaños.

