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FINAL COPA DEL REY | ATHLETIC 1-3 BARCELONA

El Barça derrota al Athletic y se hace con la Copa del Rey

El Barça conquista la Copa del Rey en una final que se puede resumir con el nombre de Lionel Messi. El argentino lideró la victoria del Barcelona ante el Athletic en un encuentro que acabó 1-3 y en el que el 10 fue autor de dos de las tres dianas de su equipo. Neymar, que protagonizó una polémica al final por un absurdo regate con todo decidido, hizo el segundo, e Iñaki Williams redujo distancias. El triplete ya es algo muy posible para los culés...

Jorge Bautista |  Madrid |  Actualizado el 05/09/2018 a las 15:09 horas

Una menos, una más, y a pensar, ahora sí que sí, en el triplete. Ahora sí se puede empezar a pensar en la Juventus. La Liga ya estaba, la Champions puede estar y la Copa del Rey ya está. Ya está en las vitrinas del Camp Nou. Ya está en poder del Barcelona, de un Barcelona que ha pasado por encima del Athletic en la final, en la finalísima que enfrentaba a los reyes de copas y que dejó un único rey, un rey llamado Messi, que lideró a los de Luis Enrique en el triunfo por 1-3 ante los de Valverde.

Ante unos 'leones' que sólo rugieron durante 20 minutos. Durante los diez primeros y durante los diez últimos minutos de un partido en el que sí, en el que al comienzo y al final era el Barça el que parecía ser visitante en su propio feudo. Expectantes, esperando a ver cómo se desarrollaban los acontecimientos o relajados con vistas a la Champions. Así estaban los once azulgranas, así y sólo así, cuando vislumbraban a su presa agazapados en el césped, sufrieron los mordiscos de los hombres vestidos de rojo y blanco.

Tras el gran susto de Aduriz al meta alemán, el león pasó de ser cazador a presa, y 'La Pulga' devoró a los once 'felinos' que, temerosos, empezaban a perder la ilusión con el paso de los minutos. Valverde no sabía ni qué hacer, y es que cómo vas a saber qué hacer cuando Lionel Messi está como está. Cuando le da igual que le pongas un marcaje individual al que el balón le importa poco y sólo tiene en mente el número 10 y la camiseta azulgrana. Cuando Messi está como está, está como solía estar y como no estuvo la pasada temporada, el Barça es casi imbatible.

Simplemente D10S

Sólo por hechos individuales. Sólo un tiro al larguero de Iñaki Williams con 0-2 y un par de acciones al final pusieron el 'uy' en la boca de los hinchas del Barcelona. Claro que por aquel entonces ya el resultado era de 1-3. Era así porque Messi. Sí, es agramatical, pero es que Messi debería tener una palabra en el diccionario para definir cómo juega y lo que es capaz de hacer. Manos a la cabeza de los presentes en el Camp Nou tras el primer gol. Tras la primera gran maravilla del argentino, en la final, que puso en pie a todo futbolero del mundo.

Normal, por otra parte. Porque con tres jugadores en un par de metros, con tres jugadores en movimiento mientras que él estaba paradao, fue capaz de arrancar, de dejar rotos a sus marcadores, de poner quinta y de, con una finta ya dentro del área, dejar tirado a un cuarto para perforar la red del hasta entonces imbatible Herrerín con un zurdazo en seco. Pues eso, increíble... salvo si quien lo hace es Messi. Como más normal es si es él quien llega, con todo a favor del defensa, a un pase flojito para adelantarse a todos y hacer el 0-3.

En el segundo gol también sería parte activa, con un pase rápido en combinación para que Suárez tuviera pista despejada. Para que el uruguayo sacara su faceta de asistente y que Neymar pusiera el 0-2. Y ya está. El Athletic, hasta el descanso, desapareció. La mejor noticia fue esa, el 0-2, pues pudieron ser bastantes más de no ser por Herrerín. Y tras la reanudación, a pesar de sus buenas intenciones adelantando líneas, tampoco pusieron en apuros al Barça.

Apretaron, buscando una jugada para meterse en el partido ante un Barcelona que aflojó, que parecía estar más pendiente del estado de un Iniesta que se marchó lesionado y en el que Xavi Hernández jugó los últimos minutos de azulgrana en el Camp Nou. Falto de ideas estaba el Athletic, sin necesidad estaba el Barcelona, que eso sí dejaba religiosamente a sus tres tenores descolgados para coger alguna contra. Aún así, con los azulgranas tranquilos y moviendo la pelota con calma, pudo Messi hacer el ya mencionado tercer tanto.

Relajación de Champions

El 1-3 de Iñaki Williams hizo justicia al espíritu irredento del Athletic y a la super siesta que se echó el Barça con el doblete de Messi. De tenerlo todo atado pasaron los culés a incluso sufrir por si llegaba el segundo. De un equipo que volvió a ver cómo Neymar volvía a liarla con un intento de regate absurdo en un partido sin más polémica que esta. No hubo que lamentar males mayores, y los perdedores felicitaron a los vencedores mientras estos montaban la fiesta en el Camp Nou. En su césped, un césped que espera volver a vivir una fiesta la semana que viene con la Champions.