El contagio electoral se extiende al fútbol y dos de las entidades que pueden y deben, desempolvarán las urnas. El Barça reserva el 15 de marzo como Mañueco y Joan Laporta llama al barcelonismo a que en masa elija a su presidente aprovechando lo anómalo de tal circunstancia.
Con la bendición de Rafael Cortés Elvira como capo deportivo del gobierno González, a principio de los 90 se hizo la excepción de que 4 clubes mantuvieran su statu quo sin que tuvieran que colgar las siglas S.A.D. de su escudo. Barça, Madrid, Athletic y Osasuna son gobernados por juntas directivas pseudo-electas mientras que el resto de Primeras y Segundas tienen sus consejos administrativos y sus reuniones de accionistas.
En el caso azulgrana siempre hay pistoletazo para varios y luego apaño entre unos pocos. Se tiran a la cabeza lo que pueden y cuando asoman las encuestas, se intentan agrupar por bandos. Laporta domina la 'cosa' electoral como nadie (acordaos de la última campaña y la cacho lona desplegada en Madrid: "ganas de volver a veros", rezaba. Y lo cumplió, no como lo que le prometió a Messi, pero ya sabemos lo de las promesas electorales). Concurre de nuevo Víctor Font, con su ADE, su MBA, sus empresas y un CV más lustroso. Pero no se matriculó en la facultad de carisma y ya le lastró en el 21 cuando Joan le dobló en votos.
Las de Bilbao suelen estar reñidas, con candidatos "guadiánicos" que luego desaparecen. Y con ese bisbiseo detrás del favorito que suele decir: 'este… este es el del PNV'. Jon Uriarte quiere repetir, pero lo deportivo pesa: aquel que traiga al mejor relevo para Valverde, aumentará su caudal. Los comicios en Osasuna tienen, por peso deportivo, menos foco y los del Real Madrid… pues…esto… ¿cómo eran? ¡No me acuerdo! ¡En 2004! Desde entonces nadie se atreve a medirse con Florentino Pérez que por aclamación… se sienta en el trono blanco. El día que descubra la fórmula Trump…
