El Barcelona se reencontró este martes con la victoria en Champions tras dos pinchazos consecutivos ante Brujas y Chelsea que habían complicado su clasificación directa a octavos de final.
En la vuelta de la Champions al Camp Nou y con la necesidad de ganar, Flick apostó por sus clásicos y, aunque dejó en el banquillo a De Jong, en ataque salieron Lamine, Lewandowski y Raphinha, estos dos últimos suplentes el pasado fin de semana ante el Betis.
No se pusieron las cosas bien para el Barça, que se vio por debajo en el marcador cuando solo transcurrían veinte minutos de partido. Knauff atacó a la espalda de la defensa, se plantó ante Joan García y adelantó al conjunto alemán con un disparo cruzado.
Fue a partir de ahí cuando Pedri se puso a mandar en el partido y se hizo dueño del juego. El Barça era mejor, pero no consideraba inquietar al guardameta Zetterer. Solo Fermín estuvo cerca del empate en un disparo que tapó la defensa. También pudo ser mayor la ventaja del equipo alemán al descanso, pero el disparo de Skhiri se marchó arriba.
El inicio de la segunda mitad estuvo marcado por un ritmo frenético con ocasiones en ambas áreas, pero fue el Barça quien las materializó logrando la remontada en el primer palo gracias a un héroe inesperado.
Flick dio entrada a Rashford desde el banquillo y cambió el partido, aunque los goles llegaron desde la cabeza de Jules Koundé. El primero tras un gran centro del inglés desde la izquierda al corazón del área que el francés remató a gol, y el segundo solo tres minutos después tras un balón llovido al área después de un centro en semifallo de Lamine Yamal que Koundé remató de cabeza a gol.
Así llegó la remontada del Barça que le vuelve a meter de lleno en la pelea por uno de los billetes que da acceso directo a octavos de final. Los de Flick, a falta de la jornada de este miércoles, se sitúan decimocuartos con diez puntos, a solo dos del Liverpool, que es octavo, y con dos rivales teóricamente fáciles por delante: Slavia Praga y Copenhague.
