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Olvido Macías

Olvido Macías

Olvido Macías es colaboradora en Más de uno y cada día nos habla de la televisión. 

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CON OLVIDO MACÍAS

Cuentos chinos: 'Todo por nada'

Rosaura estaba desolada, vacía entre aquella multitud. Acababan de dar las doce campanadas y la Puerta del Sol de Madrid estaba en puro oleaje. Pitos, matasuegras, champán, abrazos y felicitaciones contrastaban con su decepción. Luisa no había aparecido y era su mejor amiga. Habían quedado para después de las uvas irse a bailar. Sin embargo, allí se encontraba, triste por el olvido, por el torbellino de soledad que le estrujaba el alma. Vamos como cuando llegó de Brasil.

Con Olvido Macías

Cuentos chinos: 'Cuestión de honor'

AB, padre en árabe y shat, playa, son dos palabras clavadas a punzón, en los corazones de Samira, Ahmed y de su madre, Asmaa. Habían ido a la playa con el padre, en Dubai y se lo estaban pasando muy bien. Nadia, la mayor, dicen que era la luz de su BABA, su padre, con veinte años ella era pura alegría, pero alegría con pañuelo claro, como manda el santo Islam: un hiyab que no se quitaba ni para bañarse.

Con Olvido Macías

Cuentos chinos: 'Hermanos de sangre'

Querían llegar al país de los blancos y vinieron a España, bueno más bien los mandaron sus padres para ganarse el pan. Son los cinco hermanos Seyes de Pikine, cerca de Dakar. Hablamos de Senegal y de unos hermanos de sangre, del mismo padre y de la misma madre, insisten, porque en su país, la poligamia hace hermanos enteros y medio hermanos.

CON OLVIDO MACÍAS

Cuentos chinos: 'Pan y cebolla'

Ella quería volar, sentirse libre y de camino, trabajar. Estaba en la edad de buscar su destino así que cogió el portante y lo dejó todo: todo incluso a la madre, a punto de operación de cáncer y al novio que no entendía tanta ansiedad. Una amiga, de vacaciones en España, que ya había cruzado ese charco , la cogió del brazo y juntas echaron el vuelo . Raquel se apoyaba en Loreto para todo. Loreto vivía desde hacía dos años en Leeds, la ciudad de moda de Inglaterra, la más cool, la más guay, llena de universitarios con hambre de todo.

CON OLVIDO MACÍAS

Cuentos chinos: 'No sin ti'

De repente, apareció en el bar. Desaliñado, con la mirada perdida. Enrique, un conocido abogado de la ciudad, del barrio, había perdido a su mujer días antes y llevaba clavada su corona de espinas en el corazón.

CON OLVIDO MACÍAS

Cuentos chinos: ¿Y tú de quién eres?

La culpa fue de las pipas, de esas cáscaras que unos guarros dejaron regadas en la acera. Ellos esperaban a sus padres sentados en un escalón del portal cuando apareció ese hombre mayor tan impertinente y se les quedó mirando con fruición.

Con Olvido Macías

Cuentos chinos: 'Un clavo ardiendo'

Él buscaba un timón donde agarrarse para no caer en el vacío y ella un pirata al que salvar. Él tenía diecisiete años y ella dieciséis. Al muchacho no le faltaba detalle: mujeriego perdido con algún guiño a la homosexualidad de pago y aficionado a la droga. Ella sensible y adaptada a su rico mundo interior. Fue por casualidad que se conocieron en una discoteca. Él necesitaba – como el bíblico Lázaro- que le resucitaran y vio en ella a su redentora: esa cara de niña buena, esa limpieza interior.