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OPINIÓN

Monólogo de Alsina: "¿Tener detrás a una multitud legítima aquello que la Constitución impide? Por supuesto que no"

Cada 12 de septiembre es la misma historia. Que cuántos se manifestaron. Que si fueron más o menos que la última vez. Que si ésta es la mayor que nunca ha habido. Que si ya ha sido la refinitiva.

Carlos Alsina | @carlos__alsina |  Madrid |  Actualizado el 12/09/2017 a las 08:16 horas

Cuántos años escuchando que la próxima Diada será en la República Independiente catalana. El año que viene volveremos a recordarlo. Oiga, sí, hubo muchísima gente. Desbordada Barcelona, dicen las crónicas. Hombre, tampoco. Que Barcelona es muy grande.

Pero sí, fue una señora manifestación. Medio millón de personas. Una manifestación pacífica, como gustan de subrayar Puigdemont, Junqueras, Ada Colau. Como si fuera algo muy meritorio que las manifestaciones sean pacíficas. Sólo faltaba.

Medio millón en la calle apoyando el referéndum suspendido, apoyando al gobierno autonómico que lo convocó, apoyando al bloque independentista que sacó adelante, por las bravas, las ley del referéndum —también suspendida— y la ley de transitoriedad —que será suspendida hoy—. Medio millón con Puigdemont, si usted prefiere que lo resumamos en esos términos.

¿Cabe extraer alguna conclusión nueva de esta gran movilización de ayer? Respuesta: no. Ayer estaba en Barcelona manifestándose la cuarta parte de quienes votaron a Junts pèl sí y a la CUP en las elecciones de hace dos años. Esta apisonadora parlamentaria que ha resultado ser el independentismo tiene detrás a dos millones de catalanes. Que les votaron sabiendo que era esto lo que prometían hacer: la ilegalidad, la desobediencia y el referéndum. Luego no cabe hacer mucha lectura de que una parte de su electorado se muestre en la calle como lo que es: partidario de incumplir la ley para poder salirse con la suya.

¿Tener medio millón de manifestantes detrás te exonera de la responsabilidad penal en que incurres por desobeceder al Tribunal Constitucional? Respuesta: no. ¿Tener detrás a medio millón de manifestantes convierte en legal, o legítimo, aquello que la Constitución no te permite hacer? Respuesta: por supuesto que no. Las Constituciones existen para proteger a los ciudadanos, y proteger sus derechos, de los abusos que puedan cometer quienes tienen el poder. Aunque en su abuso cuenten Junqueras y Puigdemont con una legión de partidarios.

Sobreactuando, exagerando el postureo, forzando la cosa dramática. Así discurrieron los parlamentos de los convocantes de la manifestación. La exageración es contraproducente cuando los actores son tan malos.

La Diada de esta año flojeó. No por el número de manifestantes. Sino por el relato.El relato, la narrativa, las palabras.

Aquello que fue la mayor fortaleza del movimiento independentista frente a los partidarios de la Constitución —el discurso de consumo fácil sobre las urnas, el derecho a votar, la democracia— ha empezado a hacer agua.

Por cinco razones, al menos.

1º• Porque el truco de repetir mil veces lo que saben que es mentira para que parezca que se lo creen ya no cuela. Saben que no es legal este proceso, saben que no lo ampara la norma europea, saben que no lo avala el derecho internacional. Cuanto más repiten e argumentario más se le ve el cartón.

2º• Porque ahora ya no resulta tan difícil entender que el único camino civilizado para la independencia catalana es la reforma constitucional. El paso previo.

3º• Porque el otro truco que antes les funcionó, contarlo todo como el choque (de trenes) entre un govern moderno y progresista y un presidente de gobierno español autoritario y carca, también les caducó. No es Rajoy, sino media Cataluña y la abrumadora mayoría del resto de España. Y no comulgar con la mayoría de las cosas que hace o dice Rajoy no supone que el gobierno catalán haya de parecerte ni moderno ni simpático. Ni progresista.

4º• Porque la revolución de las sonrisas aquella de la que tanto presumían se ha quedado en revolución a secas. No se vio sonreír a Iceta, a Arrimadas, a Albiol. Pero es que no se vio sonreír a Coscubiela. Sólo sonreían Forcadell, y Anna Gabriel, y Raul Romeva. Los que tienen el poder, riendo.

5º• Porque el único dirigente extranjero que hace campaña por el referéndum es Nicolás Maduro. Y el mayor publicista internacional es Pancho Sánchez, perdón, Julian Assange, el wiki indepentista. Que ha revelado que no tiene gran idea de qué va esta vaina.

El discurso de Pablo Iglesias, en este asunto, también flojea. Pretender que es el PP quien le niega la soberanía a Cataluña es pasar por alto qué dice nuestra Constitución, qué dice el Tribunal que la interpreta, qué dice la mitad de la sociedad catalana, qué dice el 70 % del Congreso de los Diputados.

Uno entiende que para Iglesias, o para Colau, lo cómodo es hacer siempre el mismo mítin. Éste que dice que, pase lo que pase, la culpa es de Rajoy. Y la solución, por tanto, es echar a Rajoy.

Es más cómodo, en estas circunstancias, poner el foco en Rajoy y volver al raca raca de que toda la izquierda catalana debe tener como prioridad echarle. Entiéndase, apoyando en el Congreso una moción de censura. Pero ocurre, Pablo, que la prioridad de tu amigo Junqueras no es aliarse contigo en mociones de censura, sino seguir empujando contra el Constitucional para hacer su referéndum. Y conseguir que tu partido anime a votar al personal, donde quiera que pongan las urnas.

Para Ada Colau, verdadera lider del voto morado en Barcelona, lo de Puigdemont es una amable movilización democrática. Y lo de Rajoy, una sarta de amenazas.

Hay poca duda sobre dónde está cada cual. Colau y Podemos desean que se celebre este referéndum. Hacer lo posible para que se pueda votar es hacer lo posible para que se incumpla la resolución del TC. Y en eso está Colau. Que no quiere arriesgarse, ella, a que le caiga un puro (proteger a los funcionarios es su coartada) pero que sí quiere fotografiarse votando. ¿Dónde irá a votar Ada Colau? ¿A qué lugar, conocido por ella, de Barcelona?

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