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OPINIÓN

Monólogo de Alsina: "Que Puigdemont se haga un Resines y le diga al personal que esto fue un mal sueño, como 'Los Serrano'"

Pues sí, esto no es un fake, una milonga internetera. Carles Puigdemont se ha cortado el pelo. El último mito del independentismo ha caído. Puigdemont, qué remedio si por Girona no tiene el menor deseo de volver, ha cambiado de peluquero.

Carlos Alsina| @carlos__alsina |  Madrid |  Actualizado el 15/11/2017 a las 08:12 horas

Si el juez belga que pasado mañana decide sobre su entrega a España se lo tendrá en cuenta como elemento positivo, eso hasta el viernes no lo sabremos.

Si es que está preparando el candidato su foto con look pelicorto para los carteles del PDeCAT (perdón, que no es el PDeCAT, es el PuigDeCat) eso tampoco aun lo sabemos.

Campaña, campaña.

Decíamos ayer que esto ya es todos contra todos.

Entre independentistas y entre los que no lo son.

Ciudadanos aprieta al PSC por sus devaneos con los colaus en Barcelona y con el PDeCAT en otros ayuntamientos. Sánchez replica tachando de derechista contumaz a Albert Rivera. Ve a Ciudadanos más cerca de Vox que de sí mismo. Quién nos ha visto, Pedro. Ya quisiera Vox tener una intención de voto del 20 %. Cosas de la campaña, no se sobresalte nadie demasiado. Sánchez usa con Ciudadanos la misma táctica que Podemos usa con él: situarle en la maldita derecha. En uno y en otro caso, eslóganes de usar y tirar. Quienes hoy son derechistas sin fronteras mañana serán fuerzas progresistas si el cálculo parlamentario así lo demanda.

Rivera sostiene que el único firme desde el principio ha sido él y que el PP no está en condiciones de plantarle cara en serio al independentismo. Y a Sánchez le entra la risa floja cuando escucha a Rajoy predicar que aquel que miente a sus gobernados merece ser inhabilitado. Ahí si tiene razón el líder del PSOE. No parece que Rajoy sea el más indicado para reclamar certificados de sinceridad absoluta a nadie.

La vista está puesta en el 21 de diciembre y únicamente en eso. Lo que tenga que pasar después empezarán a pensarlo el día de la Lotería y dependiendo de cómo les haya ido en el bombo. Perdón, en las urnas de San Ildefonso.

Todos contra todos en el frente independentista. Ahí no hay sólo gresca, hay manipulación de la historia como si todos sus líderes se hubieran vuelto, de pronto, hackers rusos.

La novela otoñal del independentismo se resume así. Sinopsis, para no entretenernos demasiado: íbamos a implementar (qué afición le han cogido a este verbo, por cierto), íbamos a implementar la República Catalana, pero nos llegaron informaciones fidedignas de que Rajoy iba a hacer correr ríos de sangre por la Diagonal de Barcelona y tuvimos que elegir: o catalanes vivos o implementación a toda costa. Oiga, ante ese dramático dilema, como somos pacíficos, defensores de la vida y, sobre todo, Oriol, buenas personas, renunciamos a la implementación pero olvidamos decírselo a los catalanes vivos.

No nos lo tengan en cuenta. Fue una mentira piadosa. ¡Piadosa y patriota! Reescribiendo la historia. Con desahogo y sin pudor.

Uno entiende, ¿verdad? que el consejero Comín, que primero estuvo en el PSC, luego en Esquerra y fue aupado al gobierno por sus méritos propagandísticos (y por ninguna otra cosa), uno entiende que es politólogo y eso le autoriza —debe de pensar él— a tratar al resto de la humanidad como si ésta no se enterara de nada. Pero hombre. ¿Cabe mayor frescura que venir a decir ahora que la mayoría de los catalanes ya intuía que nadie iba a reconocer su República Fantasma.

No las hemos tenido nunca. La gente ya lo intuía, ¿verdad, Comin?, pero él lo está confirmando ahora. Oiga, que fueron usted y su gobierno quienes no sólo le contaron a la gente que tenían al mundo entero a sus pies, es que a quien osó discutirles la milonga lo pusieron como un trapo. Por mercenario español al servicio de la brunete mediática.

Hay un digital independentistas que aún sigue con la matraca. Cada vez que sale un líder independentista a cantar la gallina acusan a los medios españoles de estar manipulando sus palabras. Lo gracioso es que, pese al empeño que ponen en decir que [[LINK:INTERNO|||News|||5a0ae0777ed1a80ca6e5ae31|||Tardá, por ejemplo, no dijo ayer esta frase…]]

…lo que acaban haciendo es confirmar que, en efecto, lo dijo. Porque incluso para quien tiene experiencia en retorcer la realidad hay verdades que, en ocasiones, se le escapan.

Ya hay bronca entre el PDeCAT y Esquerra.

El olvidado Francesc Homs, al que nadie quiere ahora a su lado, ha clamado contra Esquerra porque le parece insólito que diga que el govern no estaba preparado para independencia alguna.

Pero su compañero de Girona, que se llama Casadesús y es seguidor de Santi Vila (otro que no tiene quien le escuche), dice que, por el contrario, que es verdad que no estaban preparados. Pero por que fallaron consejerías clave. Adivinen cuál: la de Oriol Junqueras. O sea, que del fracaso tiene la culpa Esquerra.

Lo dijo mientras la esquérrica Marta Rovira, la viceJunqueras, cumplimentaba ayer al fantasma de Flandes en Bruselas. Para fingir que aún tienen algo que hacer en pandilla.

Rovira, en modo Tamariz. Nada por aquí, nada por allá, anda mira, ¡un conejo que legitima! Puesta en escena. No van juntos a las elecciones porque esta señora, entre otros, no ha querido.

Anotada queda la película nueva.

A saber:

• No implementaron la república porque evitaron así un terrible baño de sangre.

• Y lo único que han descubierto ahora es que hace falta más tiempo para llegar a la tierra prometida. Dos o tres años. Tal vez cuatro. Sólo pecaron de ingenuos al prometer que lo harían todo en dieciocho meses. Pecado venial. Acto de contrición y que el votante nos perdone en las urnas.

Los guionistas del post procés, en fin, siguen estrujándose la sesera para reflotar este serial. Necesitan segunda temporada para seguir cobrando y con los mismos actores porque no da tiempo a cambiar el reparto. Pero la trama naufragó. No porque fuera falsa —a una parte del público, asúmamoslo, le encanta la ficción—. Naufragó porque el desenlace de la historia resultó ser un petardo.

Y como saben los guionistas de verdad, cuando una serie no da más de sí lo mejor es bajar la persiana y ponerse a inventar otra cosa. Que Puigdemont se haga un Resines y le diga al personal que esto fue un mal sueño, como Los Serrano.