Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar, recoger datos estadísticos y mostrarle publicidad relevante. Si continúa navegando, está aceptando su uso. Puede obtener más información o cambiar la configuración en política de cookies.

Disfruta de la app de Onda Cero en tu móvil.

OPINIÓN

Monólogo de Alsina: "Los Jordis predican lo que quieren sin fundamento, pero la jueza actúa conforme a Derecho"

Los Jordis despiertan en prisión. Preventiva. Jordi Sánchez y Jordi Cuixart. Líderes de las dos organizaciones que organizaron la movilización del veinte de septiembre contra la policía judicial y que en lugar de animar a sus seguidores a levantar el cerco a la consejería de Economía les animaron a mantenerlo. Cerco que se vio acompañado por el asalto a los vehículos de la Guardia Civil sin que ni el Jordi uno ni el Jordi dos se inmutaran.

Carlos Alsina | @carlos__alsina |  Madrid |  Actualizado el 17/10/2017 a las 08:11 horas

Sólo tres aclaraciones iniciales, antes de que el personal independentista empiece a hablar de Lluis Companys y de que Pablo Iglesias vuelva con la matraca de que hay presos políticos en España:

• Una: La prisión es preventiva. No han sido aún condenados por nada ni han sido, obviamente, sometidos aún a juicio.

• Dos: La prisión es medida cautelar. Busca garantizar que ni se fugan, ni destruyen pruebas. ni reinciden. Sobre todo, que no reincidan.

• Y tres: la prisión es recurrible por sus abogados, que para eso los tienen.

No amanecen en prisión porque hagan política (que la hacen).

No amanecen en prisión porque sean independentistas (que lo son).

No amanecen en prisión porque los dos se llamen Jordi.

Esto de la Justicia es una cosa mucho más seria de lo que pretenden la Asamblea Nacional Catalana y Òmnium Cultural (nombres ligeramente pretenciosos de las dos asociaciones separatistas). A diferencia de los líderes de estas organizaciones, que pueden predicar lo que quieran aunque carezca del menor fundamento, una jueza de la Audiencia Nacional está obligada a argumentar sus decisiones conforme a los principios jurídicos. Y eso es lo que Carmen Lamela ha hecho.

Sostiene:

• que los dos investigados convocaron una concentración para parar a la Guardia Civil e impedir el cumplimiento de órdenes judiciales;

• que las concentraciones se produjeron no sólo en la consejería de Economía, también en Exteriores, en Gobernación y ante la sede del PSC donde se produjeron agresiones a militantes socialistas;

• que se erigieron en interlocutores de las fuerzas de seguridad a las que aseguraron que ellos podían mover a los manifestantes;

• y que a pesar de ello se negaron a desconvocar la concentración y a cualquier otra medida encaminada a restablecer el orden.

De Cuixart se añade que en Badalona, el 25 de septiembre, cuando la guardia urbana se había incautado de carteles del referéndum y un grupo de personas se encararon con los agentes, apareció Cuixart y le sustrajo a la policía, del vehículo oficial, el material requisado.

"La actuación de ambos investigados", dice la juez, "estaba orientada a impedir la aplicación de la ley y de las resoluciones judiciales para impulsar el referéndum y proclamar la república catalana".

Ahí sustenta el delito de sedición. Y en el riesgo de reincidencia, la medida cautelar más severa.

La fiscalía, en efecto, solicitó la prisión incondicional para todos.

También para el comisario Trapero. Pero éste ha dormido tranquilamente en su casa. Sin pasaporte, pero en casa. Investigado (o imputado) pero acudiendo esta mañana a su despacho para seguir dando órdenes operativas a los Mossos d'Esquadra.

Mientras Trapero no se fugue, no reincida, no elimine pruebas, la juez no queda desautorizada en su análisis de esos riesgos.

Avanza la vía judicial.

Entra en pausa la vía política.

En el terreno político, siguen pasándose casillas sin dejar de estar, en realidad, en el mismo sitio. Lo que cambia es la cuenta atrás: cada vez menos para el jueves a las diez de la mañana y la solicitud del Gobierno al Senado para asumir competencias autonómicas.

Pero estamos, hoy que es martes, en el mismo punto en que estábamos el miércoles de la semana pasada. Ese día la vicepresidenta redactó un requerimiento en el que exigía a Puigdemont aclarar si declaró la independencia so pena de considerar cualquier respuesta distinta a un "no" como un "sí". En teoría eso es lo que el lunes iba a quedar despejado: que para el Gobierno, todo lo que no fuera "no" equivalía a admitir que declaró la independencia y ponía en marcha el segundo plazo, el de la revocación de esa declaración.

Pero escuchada la vicepresidenta ayer y leía la carta de Rajoy, estamos donde estábamos el miércoles: el Gobierno sigue reclamando a Puigdemont que aclare lo que hizo y lo fía ahora todo al plazo que vence el jueves. Y algo más. Expresamente le indica al President cuál es la forma de librarse de todo: decir que no tiene nada que revocar porque nunca declaró la independencia. Ésta es Soraya Sáenz de Santamaría mostrándole a Puigdemont cuál es el clavo al que puede agarrase.

De manera que Puigdemont puede decir de aquí al jueves que nunca declaró nada y volveríamos —pelillos a la mar— a la casilla anterior al primero de octubre. Nada ha cambiado, en realidad, con el intercambio epistolar de ayer.

Puigdemont miente desde la primera linea. Dice: "Apreciado presidente Rajoy". Hombre, no. Uno no aprecia a alguien de quien dice que es un represor, un apaleador de ancianas, un censor, un violador del secreto postal y no sé cuántas cosas más.

Claro que Rajoy le trata de "Estimado President". A sabiendas de que no le estima lo más mínimo.

Por lo demás, Artur Mas. Que no encuentra quien le preste el dineral que le reclama el Tribunal de Cuentas.

La colecta que montó para él Jordi Sánchez no ha sido suficiente. No han soltado los dos euros por cabeza todos los catalanes que votaron el 9-N, en contra de lo que sugirió Junqueras. No ha habido banco que avale al ex presidente. Y tampoco han aparecido los mecenas adinerados y desprendidos dispuestos a darle los tres millones que le faltan a fondo perdido. ¿Dónde están los amigos ricos del procés que no acuden en socorro de quien lo ha liderado?

Ah, y Ada Colau dice que por favor Puidemont diga que no declaró la independencia. Esta señora, alcaldesa, le dió primero cuerda al referéndum a sabiendas de que, para Puigdemont, es la coartada para declarar la independencia y ahora le pide al convocante que no obre en consecuencia.

El funambulismo como táctica para seguir escalando puestos y contentando a la parroquia propia y ajena.