Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar, recoger datos estadísticos y mostrarle publicidad relevante. Si continúa navegando, está aceptando su uso. Puede obtener más información o cambiar la configuración en política de cookies.

Disfruta de la app de Onda Cero en tu móvil.

EL COMENTARIO DE DE LA MORENA

José Ramón de la Morena: "Un futbolista no es quien para mandar callar o gritar al público"

Decisión salomónica tendría que tomar hoy el Comité de Competición sobre Piqué, por esos gestos el domingo en Cornellá en el partido frente al Espanyol.

@jrdelamorena  |  Madrid |  Actualizado el 07/02/2018 a las 08:37 horas

Por una parte se encuentra la denuncia escandalizada de los seguidores del Espanyol, que se sienten ofendidos porque Piqué les mandó callar con el dedo índice en la boca, pero el meñique también extendido. Una seña ofensiva lo disimule Piqué como quiera disimularlo o justificarlo. Por otra, esos cánticos corales que Piqué estuvo aguantando todo el partido contra sus hijos y su mujer. ¿Qué es más grave? ¿Qué es más punible?

Pues mire usted, lo que a usted más le duela o le parezca más ofensivo. Si después de estar recibiendo insultos durante más de hora y media, insultando a tus hijos y tu mujer, te dicen que te dicen que te calles con los dedos índice y meñique hacia arriba, no puedes hacerte el ofendido diciendo que te han hecho "los cuernos", que puede ser cierto, pero tiene una provocación por delante. Si tú argumentas que esos insultos son porque ese alguien te ha menospreciado primero, diciendo que no perteneces a tu ciudad, y él argumenta que dijo eso harto de que antes le hubieses estado insultando a su familia con la misma gravedad e insistencia, pues el juez tendrá que sopesar todo.

Un futbolista no es quien para mandar callar o gritar al público. Pero el público, que es soberano y tiene derecho a silbar o aplaudir o a callar, lo que le venga en gana, tampoco tiene derecho a insultar. Aunque se haya hecho con mucha asiduidad, porque lo aceptado por costumbre, no siempre es aceptable por educación, y mucho menos por ley