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HISTORIA DE BEATRIZ RAMOS

La historia de un profesor que ocultó su analfabetismo durante los 17 años que se dedicó a dar clases

John Corcoran creció junto a sus 5 hermanos en el estado de Nuevo México, en los años 40. Sus padres le decían que era un ganador, y él se lo creyó durante los 6 primeros años de su vida. Todo cambió al empezar el colegio, cuando llegó a segundo, no pudo seguir al resto de la clase.

Beatriz Ramos Puente | @Ramos_Puente |  Madrid |  Actualizado el 17/04/2018 a las 06:57 horas

"Recuerdo rezar y pedirle a Dios: "por favor, haz que cuando me despierte sepa leer" a veces incluso encendía la luz, cogía un libro y lo miraba para ver si ocurría el milagro. Pero no llegó. No pedí ayuda porqué pensé que nadie podría hacerlo".

Pasó a formar parte de la "fila de los tontos", como lo llamaban sus compañeros, pero fue pasando cursos. Años después, John tocó fondo, se cansó de avergonzarse de sí mismo y empezó un nuevo camino. Potenció sus habilidades atléticas y matemáticas y, con la ayuda de sus compañeros, llegó a la universidad con una beca de atletismo. Se graduó haciendo triquiñuelas para aprobar los exámenes y aceptó un trabajo como profesor. Nadie sospecharía nunca de su secreto.

Sacaba sus clases adelante sin escribir en la pizarra, con películas y debates cara a cara. Los nombres de sus alumnos se los aprendía de memoria y en cada curso se apoyaba en los dos o tres que leían y escribían mejor de la clase. Su mayor temor eran las reuniones de profesores y la lluvia de ideas a la que les sometía el director

"Siempre recurría a alguien para escribir esas ideas en la pizarra. Y yo vivía aterrado con la posibilidad de que me eligiera a mí". Nunca le descubrieron, pero en su interior se sentía mal. Cuando cambió la docencia por los negocios, a los 48 años, decidió pedir ayuda para aprender a leer. Luego se atrevió a confesar su secreto al público, y escribió su historia en un libro. Hoy John dirige una organización que desarrolla programas de alfabetización en Colorado y California, y lucha para que los que están "en la fila de los tontos" tengan las mismas oportunidades que los demás.