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JULIA EN LA ONDA

Territorio Negro: Patricia se fue con un gurú

Nada más cumplir los 18 años, Patricia Aguilar Poveda, una joven de Elche, en la provincia de Alicante, se fue de casa de sus padres. Aquel 7 de enero les dijo que iba a celebrar el cumpleaños de un amigo. En realidad, se iba a ir sin fecha de regreso y a Perú. En compañías, parece, poco recomendables.

ondacero.es |  Madrid |  Actualizado el 17/07/2017 a las 17:27 horas

En este último Territorio Negro de la temporada, Luis Rendueles nos cuenta cómo ha sido la odisea de Patricia y también la de sus padres por recuperarla, dicen, de las garras de un gurú y un grupo sectario.

Empezamos por el 7 de enero. Patricia Aguilar Poveda, con 18 años recién cumplidos, les dice a sus padres que se va a pasar la noche a una casa de campo donde celebran el cumpleaños de un amigo. No va a volver.

Los padres, Alberto y Rosa, descubrirán luego que su hija, con 18 años recién cumplidos, se ha llevado el ordenador portátil, su teléfono móvil y también unos 6.000 euros de la recaudación del negocio familiar. Desde el móvil les envía un mensaje bastante enigmático: “estaré bien. Os hablo en horas”, pero luego el teléfono se apaga.

Los padres empiezan una búsqueda desesperada de su hija. Empiezan, claro, por los amigos de Patricia. Y lo que van encontrando no les tranquiliza. Patricia no había ido a ningún cumpleaños la noche de su desaparición. Una amiga les cuenta, además, que la chica había gastado bastante dinero últimamente en una tienda de Alicante especializada en toda clase de libros y material esotérico.

Los padres miran también en la habitación de su hija desaparecida, claro, y encuentran mucho material de ese tipo. Sus apuntes del instituto, su agenda, todo está plagado de anotaciones con rituales, algunos versículos, salmos y símbolos. Los padres acuden a la policía y luego descubren que se trata de un grupo latinoamericano llamado Gnosis. En una especie de diario, Patricia escribió los rituales que debía ir cumpliendo: misa gnóstica, ritual de bautismo, ritual de lavatorio de pies, ritual de matrimonio… En otra hoja escribió: “Trámites para casarse en Perú” y añadió los requisitos que debía cumplir para su boda: partida de nacimiento, pasaporte, certificado de soltería… Tenía muchas otras notas en papelitos de 25 centímetros de ancho y quemados por los extremos, como mandan los preceptos de la Gnosis.

Gnosis es un grupo legal, registrado en España, que nuestro país es uno de los países con más garantistas en cuanto a libertad religiosa. Y sí, en España la gnosis está registrada no como iglesia sino como Instituto de Antropología Samael y Litelantes. En su página web aseguran que practican la religión sabiduría de los primeros tiempos de la humanidad. En España hay unos 150 centros gnósticos, uno de ellos en Elche, la ciudad donde vivía Patricia con sus padres, y una iglesia gnóstica en Murcia. La Red Iberoamericana de Estudio de Sectas asegura que hay siete grupos gnósticos distintos en España y que operan como asociaciones culturales, dan cursos de yoga, de meditación, autoayuda, pero también propagan peligrosas teorías demoniacas, creen en el Apocalipsis y obligan a las personas a romper con su vida anterior, según los expertos en grupos sectarios. Todos beben de las teorías de un hombre colombiano, nacido como Victor Manuel Gömez y rebautizado luego como Samael Aun Weor, fundador de la Gnosis en los años cincuenta.

Los miembros de Gnosis defienden lo que llaman magia sexual. El hombre no debe eyacular nunca en la práctica sexual y la mujer no debe tener orgasmos. El hombre debe crear dentro suyo una especie de ser superior y todo esto digamos que le distraería. Por eso, el embarazo es para ellos un pecado. En agosto de 2015, una seguidora de la Gnosis, Marisol Serrano, mató a su bebé de seis meses en un hotel de Santiago de Compostela. La mujer, que muy en la linea de esa tesis de Gnosis afirmó que su bebé era el mal y que tuvo que matarla para salvar al universo, fue condenada a 25 años de internamiento psiquiátrico.

Y la familia de Patricia, y la policía, van reconstruyendo sus pasos desde que desapareció aquel 7 de enero. En el cuarto de su hija también encontraron un papel con un presupuesto para comprar un billete de avión desde Madrid hasta Lima, capital de Perú. La policía descubrió que la chica hizo un par de llamadas a agencias de viaje, compró algo de ropa y también dos teléfonos móviles. Se comprobó que finalmente Patricia viajó en tren hasta Murcia, donde pasó la noche en un hotel. La familia cree que allí se reunió con alguien. El día 8 de enero Patricia cogió un avión en Alicante, hizo escala en Madrid y siguió viaje a Lima.

La familia no deja de buscar a Patricia. Ella envió algunos mensajes de voz, bastante extraños. En uno de ellos les dice que hay tres teléfonos de su familia que están intervenidos, dice, por un aparato militar ruso. En un email, cinco días después de irse con los 6.000 euros, quien dice ser Patri le escribe con un estilo extraño: “no os preocupéis, antes de que salga Rajoy del gobierno vuelvo a casa a presentarte a tu nieto, te mando saludos de tu yerno, sin querer has colaborado en una buena causa y como la parábola cristiana del buen talento, el señor paga el 101 por ciento menos el 21 por ciento de IVA”.

Todo indica que una mano guió ese mensaje, que se cerraba con una frase en valenciano, un idioma que ella no usaba, incluso suspendía en el instituto. No hay yerno, ni nieto, todo parecía un intento de despistar a los padres, a los que apuntaba que estaba haciendo una especie de vuelta a Europa en caravana. La primera pista real sobre Patricia, la primera imagen suya, llegó meses después de su desaparición, el 18 de marzo, y fue bastante inquietante para la familia.

La imagen se tomó en un avión que viajaba hacia Santiago de Chile, el comandante del vuelo y una azafata avisan a la asociación SOS Desaparecidos, que colabora en la búsqueda de Patricia. Dicen, textualmente, que una chica muy joven parece que va dopada, que balbucea. Y que va con un tipo mayor que la acompaña, no la deja sola, va con ella al cuarto de baño y no le permite hablar. Es Patricia Aguilar, que aterriza en Chile, donde la identifica la policía.

El hombre mayor que no la deja sola en ningún momento, se llama Félix Steven Manrique Gómez, es un ciudadano peruano de 34 años. Es un gurú de la Gnosis y tiene cuentas abiertas en redes sociales a nombre de Giovanny Misterio y Maestro G. Proclama que él es uno de los siete reyes de la creación elegido por Dios para repoblar el mundo, antes de que llegue el apocalipsis, con una serie de esposas o concubinas. La policía y el juzgado número 1 de Elche que investigan la fuga de Patricia han descubierto que este tipo difundía por internet anuncios de que el fin del mundo estaba cerca, casi siempre por el impacto de un asteroide letal decía él. Al mismo tiempo, el tal Félix Steven ofrece pagar a algunas chicas lo que llama “retoques estéticos”, que casi siempre es un aumento de pecho para que no se rían de ellas, les anuncia que puede entregarles algún regalo y, al final, no deja lugar a dudas de sus intenciones para reclutar jóvenes: “a todas mis amigas de Venezuela, Colombia y Argentina, voy a viajar desde España. Si alguna chica desea mudarse de su casa y país conmigo, escríbanme, sistema roommate, solo que follando”.

La policía chilena y luego la policía peruana tomaron declaración a Patricia y a este tipo, al tal Félix Steven, el séptimo rey de la creación. Patricia asegura que no pertenece a la Gnosis, que nadie la ha captado y que se encuentra en Perú por su propia voluntad, que nadie la coacciona. Que no le falta comida, agua ni techo. Ante la policía explicó que Félix Steven es su amigo y que él la acompaña y la asesora desde que llegó a Lima. Le preguntaron si tenía relaciones sexuales con el hombre, pero ella prefirió no contestar.

El hombre dice que se presenta ante la policía como dirigente de una ONG llamada Acoracom, dedicada, dice él, a temas sociales desde hace unos siete años. Afirma que conoció a Patricia por internet, que ella le dijo que quería viajar a Perú para trabajar en temas sociales y que se conocieron físicamente en enero (cuando ella se fue de casa).

Un reportaje de la periodista Vanesa Lozano en la revista Interviú difundió esas imágenes y esos testimonios. Hablaba incluso de cómo era la vida de Patricia con su amigo en un piso de Lima

La familia de Patricia consiguió el testimonio de otra joven que vivía allí. Ella explicó que había estado en el piso con Steven, Patricia y otras tres mujeres más. Que él les decía a todas que debían ser sus esposas sumisas, tener sexo con él, eliminar su ego. No podían tener amigos, no podían salir de noche, debían vestir de forma muy recatada, a cambio, el gurú Steven decía protegerlas espiritualmente.

Ese era el testimonio de una mujer que había salido de ese piso de Perú donde estaba la joven española. Esa joven que huyó del piso explicaba que Steven ejercía un poder espiritual muy fuerte sobre todas ellas. Les contaba que el mundo iba a desaparecer, que él era uno de los siete reyes de la creación, que se había reencarnado como Steven y que debía crear lo que llamaba la sexta raza. Que habría ocho o diez reinas, entre ellas Patricia y sus compañeras de piso, que iban a repoblar el mundo con él, de nuevos seres que sobrevivirían a las catástrofes que iban a ocurrir en la Tierra. Esta joven seguidora, casi una esclava sexual y doméstica, contaba que Steven les hacía tomar ayahuasca, una droga que ayudaba a verles la verdad. Quien decidía dejar el camino correcto, por supuesto caía en el peor de los infiernos.

Desde que se supo que podía estar viviendo en una especie de piso de mujeres, Patricia y su amigo, Félix, se han defendido, han dado su versión, incluso en programas de televisión

Patricia asegura, de forma un tanto errática, que está bien y de forma libre en Perú, pide que dejen de buscarla e incluso hace un llamamiento al líder de Podemos, Pablo Iglesias, para que la ayude. Su amigo salió incluso en el programa de Ana Rosa Quintana defendiendo su versión, pero aquello acabó como el rosario de la aurora. Tras el reportaje de interviú y las intervenciones en televisiones españolas y latinoamericanas, Steven, por cierto un hombre casado y con tres hijos, se mudó del piso de Lima, parece que se ha ido a un pueblo llamado Tumbes, al norte de Perú. Patricia dice que vive con amigos en Lima.

Es una historia dura, triste. Imagino lo que pasan los padres y Noelia, la prima y buena amiga de Patricia. Pero ella tiene 18 años, es mayor de edad. Es muy difícil que la policía y el juez puedan hacer algo. En Francia, por ejemplo, existe el delito de abuso de debilidad, que es cometido por quien capta a personas que pasan dificultades y les mete en grupos coercitivos o sectas. En España esto no existe. Es cierto que Patricia es mayor de edad, pero el propio gurú contó a la policía que la conoció cuando ella tenía 16 años. La familia ha encontrado documentación que revela que todo comenzó cuando en abril de 2015 falleció el tío de Patricia, un hombre de solo 29 años a quien estaba muy unida, casi era un segundo padre para ella. Su prima, Noelia recuerda que fue entonces cuando ella empezó a interesarse por grupos gnósticos y pedirle libros de esa temática.

Y si la hubiesen empezado a captar, a seducir, cuando era menor, sí puede hacer algo la justicia española. El problema es demostrar, en eso está la familia, que el proceso de finalización de Patricia, como el de muchos otros jóvenes, comenzó cuando ella era menor y por tanto estaba protegida especialmente por la ley. Los datos de la asociación SOS Desaparecidos indican que muchas desapariciones de jóvenes españoles se deben a su ingreso en grupos sectarios. Esta asociación asegura que más de 2.500 jóvenes desaparecen cada año en España. La mayoría regresan o dan noticias de su paradero, pero a casi 300 de ellos se los traga la tierra, es decir, acaban en grupos sectarios. Gracias a su lucha y a la de la familia, Patricia todavía tiene al menos un lugar donde volver y gente que la busca, que no la olvida. Ella decidirá.