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CON LUIS RENDUELES Y MANU MARLASCA

Territorio negro: La casa de los horrores de los West

Luis Rendueles y Manu Marlasca nos llevan de viaje en el tiempo para contarnos un territorio negro vintage en el que recordamos un crimen o a un asesino. Esta semana, los protagonistas son un hombre y una mujer que formaron una de las parejas más letales de la historia criminal: Fred y Rosemary West asesinaron en Inglaterra a veinte personas.La historia de esta pareja está entre las más duras de cuantas han pasado por aquí.

ondacero |  Madrid |  Actualizado el 20/03/2017 a las 18:12 horas

Empezamos escuchando al rey, a Elvis, porque está canción era número uno en ventas en Reino Unido cuando Fred West tuvo su primer tropiezo con la ley, en 1961…

Fred tenía veinte años. Había nacido en un pequeño pueblo llamado Much Marcle, en una familia de granjeros. Apenas fue al colegio, se dedicaba sobre todo a los trabajos del campo, y su casa no era precisamente un oasis de paz: su padre era alcohólico y su madre le había iniciado en el sexo con 12 años. Así que con veinte años, en 1961, fue procesado por violar a su hermana de trece años, aunque el caso fue sobreseído porque los jueces no creyeron a la niña y la verdad es que Fred West tenía mucha labia.

Al año siguiente, en 1962, Fred se casó con una mujer llamada Rena Costello. Fred adoptó a Charmaine, la hija de Rena, y pronto tuvieron su primera hija. Anne Marie. Rena y Fred vivían en una caravana, él vendía helados y cometía pequeños robos, mientras las niñas alternaban periodos con sus padres con temporadas en hogares de acogida para niños desamparados. En esa época, Fred se había aficionado a coleccionar imágenes de genitales masculinos y femeninos que fotografiaba con una cámara Polaroid.

Y bien pronto empiezan los fallos del sistema, los agujeros por los que este asesino se coló y pudo matar impunemente durante muchos años.

Así es, en 1967 Fred West mató a una chica llamada Mary Ann a la que dejó embrazada. La enterró en las cercanías de la casa de sus padres, en Much Marcle, pero nadie se enteró de este crimen hasta muchos años después. Nadie echó de menos a Mary Ann. Poco después, en 1969, Fred conoció a su media naranja, a Rosemary Letts, con quien formaría un terrible binomio criminal.

¿Quién era esta mujer?

Rosemary tenía quince años cuando conoció a Fred y ya había acumulado la experiencia sexual de una veterana prostituta. Bisexual, aficionada al sadomasoquismo, promiscua, exhibicionista, amante de la pornografía… Era la pareja perfecta de Fred West. En 1971 Fred y Rosemary tuvieron su primera hija, Heather.

El problema es que Rena, la primera mujer de Fred, y su hija, Charmaine, seguían por allí. Así que Fred las mató y las enterró en Much Marcle. El crimen también quedó impune durante muchos años porque cuando llamaron del colegio de Charmaine preguntando por ella Fred se limitó a decir que ella y su madre se habían trasladado a otra ciudad y nadie preguntó más.

Y muy pronto, en 1972, los West abandonaron la caravana en la que vivían y se trasladaron al número 25 de Cronwell Street, en Gloucester, la que se conoce como casa de los horrores.

Chuck Berry, fallecido este fin de semana, triunfaba en Reino Unido con esta canción cuando los West se trasladaron a su casa. Primero la alquilaron y posteriormente la compraron. Fred, aficionado a las chapuzas, se pasaba la vida haciendo reformas en la vivienda y el jardín y el patio siempre estaban llenos de objetos que recogían por la calle. Y allí, pronto, ensayaron con la niñera de sus hijas el modus operandi de sus crímenes.

¿Cómo fue ese ensayo, qué le hicieron a esa niñera?

Fred y Rosemary sometieron a Carol Raine, la cuidadora de sus hijos, a todo tipo de abusos y vejaciones durante varias horas.

La chica presentó una denuncia ante la policía, pero los agentes la convencieron de que no siguiese adelante. Carol era una chica con no muy buena fama en Gloucester y casi nadie iba a creer que fue víctima de abusos, sino que ella había querido participar y después a los West se les fue la mano. Finalmente, Fred y Rosemary fueron condenados a pagar una multa de cien libras por dos cargos menores de abuso y lesiones.

Y ese nuevo error, ese nuevo agujero del sistema, dio vía libre a todas las perversiones de los West.

Nadie sabía lo que ocurría en el interior de esa casa. Los West tuvieron cinco hijos y tres más, fruto de las relacione de Rosemary con otros hombres.

Anne Marie, la mayor, comenzó a ser violada por sus padres cuando tenía ocho años y todos los niños veían con normalidad las fotografías pornográficas de sus padres y los vídeos domésticos que se grababan realizando todo tipo de prácticas sexuales. El propio Fred enseñaba a sus compañeros de trabajo los vídeos porno de su mujer y sus fotos polaroid con órganos sexuales.

Pero no solo los hijos de los West eran víctimas de Fred y Rosemary.

Los West alquilaron habitaciones de su casa por un precio muy bajo a delincuentes, traficantes, prostitutas, gente fugada de sus casas, ex reclusos en busca de un escondite… Rose mantenía relaciones sexuales con todos los hombres que llegaban allí, mientras que muchas mujeres fueron violadas y otras nunca salieron con vida del 25 de Cronwell Street.

El perfil de las víctimas, personas de vidas y familias desestructuradas, ayudó a que los crímenes de los West permaneciesen impunes muchos años.

¿Cuántas chicas de ese tipo fueron asesinadas en esa casa de los horrores?

Nueve mujeres, siete de las cuales habían alquilado habitaciones en la casa de los horrores y respondían al perfil del que hablábamos antes. Solo dos, Theresa Sieghenthaler y Lucy Partington, dos universitarias, se salían de ese perfil. Las dos chicas fueron secuestradas por los West cunado esperaban en una parada de autobús, aunque Fred dijo de ellas, cuando se descubrieron los crímenes, que eran sus amantes.

Llegamos a 1987, cuando Ben E. King se ponía número uno en el Reino Unido con este Stand by me. Fred decide matar a su hija Heather…

La mata porque estaba empezando a dar problemas: era independiente, no dejaba que abusasen de ella, protegía a sus hermanos… Fred la asesinó y ayudado por Rosemary, enterró su cadáver en el sótano, junto al resto de sus víctimas. Al resto de los hermanos le dijeron que la chica se había ido con una lesbiana, peor entre los chicos de la familia comenzó a correr una frase medio en broma medio en serio: “Heather está en el sótano”.

Y, al fin, uno de los hijos de los West, cuenta lo que pasaba en esa casa…

Los hijos de los West vivían convencidos de que lo que vivían en su casa era la normalidad, de que todo lo que había fuera podía hacerles daño. Sus padres les repetían una y otra vez que los de fuera querían destruirlos. Sin embargo, cuando Fred violó a una de sus hijas, de 13 años, y grabó la acción, la niña se lo contó a una amiga, que acudió a la policía. Era el año 1992.

¿Qué ocurrió en ese momento? ¿Se desveló todo lo que pasaba en esa casa de los horrores?

Lo primero que hicieron las autoridades fue retirar a los West la custodia de sus cinco hijos menores. Fred fue detenido por la violación de su hija y otra hija, Anne Marie, contó que su padre la había violado 300 veces, aunque luego se desdijo presionada por su madre, que no paraba de decirles que si hablaban destruirían a la familia.

En la casa de los West la policía encontró centenares de vídeos pornográficos protagonizados por Rosemary. Pese a todo esto, las contradicciones entre los hijos del matrimonio sirvieron para que Fred recuperase a sus hijos en junio de 1993.

Es increíble cómo el sistema no paró de fallar en este caso hasta que, fíjense, el empeño de una policía hizo que las cosas cambiasen.

Hazel Savage era una veterana agente de Gloucester y fue la encargada de tratar con los hijos de los West. Siempre pensó que Heather no había huido con una lesbiana, tal y como contaron sus padres, sino que la verdad estaba más cerca de aquella frase que repetían los pequeños West: “Heather está en el sótano”.

LA agente Savage convenció a un juez para que le concediese una orden de registro. Y el 25 de febrero de 1994, la policía llegó dispuesta a no dejar ni un solo rincón sin registrar. Cuando llegó la comitiva policial, Fred confesó haber matado a su hija, con la esperanza de que no siguiesen registrando.

Pero siguieron registrando y encontraron todo lo que había en esa casa de los horrores…

En los primeros cuatro días de registros fueron hallados tres fémures y en los días siguientes se pudo determinar que allí había restos de otras nueve mujeres, además de Heather. Rosemary fue arrestada y las familias de muchas desaparecidas de la zona se fijaron en el 25 de Cronwell Street.

Todas las víctimas fueron identificadas: mujeres de entre 15 y 20 años que encontraron la muerte en la casa de los horrores. Casi todas las víctimas habían sido descuartizadas antes de ser enterradas.

¿Y cuando se descubrió todo esto, nadie hizo autocrítica, nadie se hizo responsable de que los West hubiesen matado durante veinte años?

Tras revelarse los crímenes se supo que, por ejemplo, una asistente social había ido a casa de los West después de que una profesora contase que Anne Marie tenía las piernas y los brazos llenos de moratones. La asistente social estuvo departiendo tranquilamente con Rose, pero no vio nada denunciable.

Como tampoco vieron nada raro los responsables del colegio de los West, pese a que alguna de las niñas llegó a acumular cincuenta faltas en un solo curso y pese a que con apenas doce o trece años hablasen de sexo con toda naturalidad. Lo cierto es que el cao de los West sirvió para que el Reino Unido revisase sus protocolos sobre protección de menores y, sobre todo, sobre personas desaparecidas.

¿Cómo fue el proceso judicial de todos estos hechos? ¿Confesaron los crímenes?

Rose nunca confesó nada. Pese a ello, fue condenada a cadena perpetua, acusada de diez asesinatos. El ministro del Interior Jack Straw –que en Reino Unido tiene esta potestad– ratificó que Rosemary nunca saliese en libertad, pero un juez del Supremo sentenció que pudiese salir en 2019, cuando tenga 66 años y haya cumplido 25 entre rejas.

¿Y Fred? ¿Qué ocurrió con él?

Fred se suicidó el 1 de enero de 1995 en su celda de una cárcel de Birmingham. En esa fecha sonaba en el Reino Unido Celine Dion con esta canción. No llegó a ser juzgado por los doce asesinatos que había cometido en casi treinta años de vida criminal.

Él, a diferencia de Rose, sí confesó sus asesinatos y siempre quiso exculparla. Incluso en su nota de suicidio tuvo palabras para ella: “Siempre serás la señora West. Cuando estés preparada, ven conmigo. Te estaré esperando”.

¿Y qué ha sido de esa casa donde se cometieron esos crímenes?

Los crímenes de los West alteraron la vida de Gloucester se había alterado. Desde todos los rincones del mundo, centenares de chiflados querían comprar cualquier objeto que hubiese sido utilizado por los West. Un emprendedor quería comprar la casa de los horrores para instalar en ella un museo.

La casa de los West se estaba convirtiendo en una atracción turística. Así que el Ayuntamiento de la ciudad se hartó. Una vez que la policía confirmó que las pesquisas habían terminado se tomó la decisión de destruir la casa de los West. Más que eso: se redujo a polvo todo cuanto los West habían usado, tocado o mirado durante aquellos años: objetos, mobiliario… El solar fue transformado en un paso entre calles.