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TERRITORIO NEGRO

Territorio Negro: El crimen sin resolver de la viuda del presidente de la CAM

Hoy nos ocupa otro crimen más reciente: el de la viuda de la CAM, del que se cumplirá un año el próximo 9 de diciembre. Alguien mató a tiros a Mari Carmen Martínez, viuda del que fuera presidente de la CAM en un concesionario de coches. Un concesionario regentado por su yerno Miguel López, casado con una de las hijas de la mujer asesinada y única investigado por el crimen

Luis Rendueles y Manu Marlasca |  Madrid |  Actualizado el 14/11/2017 a las 17:01 horas

Miguel López tiene que comparecer semanalmente en el juzgado que lleva el caso porque sigue acusado del crimen. Pasó 39 días en la cárcel de Fontcalent, pero desde que salió de prisión tras pagar 150.000 euros de fianza, el pasado mes de marzo, la investigación no ha logrado obtener una sola prueba más contra él… ni contra nadie más.

Repasemos lo ocurrido el 9 de diciembre en el concesionario de coches Novocar, propiedad de la familia Sala y regentado por Miguel López.

Mari Carmen Martínez, una mujer de 72 años, acude con su hermana Antonia, que va conduciendo un Honda CRV, a Novocar, donde había dejado a reparar su Porsche Cayenne. El propio Miguel López le entrega a la mujer las llaves de su vehículo y ella se dirige hasta el lavadero. Allí, cuando se introduce en su coche, recibe dos disparos: uno en el pómulo y otro en la sien izquierda. Muere minutos después.

El crimen se produce en medio de una guerra familiar por intereses económicos. La familia Sala está dividida en dos bandos que parecen irreconciliables.

El patriarca de la asesinada, Vicente Sala, hizo fortuna comerciando con caucho y materias primas para plásticos. Fue presidente de la Caja de Ahorros del Mediterráneo hasta su muerte, en 2011. Alrededor de él fueron encontrando su forma de vida sus cuatro hijos. En una enorme finca de 300.000 metros cuadrados vivían todos. Los patriarcas en un gran chalé, el hijo varón (Vicente) en el más cercano y las tres hijas (Mar, Fany y Tania) con sus maridos y sus hijos (diez nietos en total) en tres chalés pareados con piscina.

Con el tiempo, Vicente Sala fue dejando en manos de su hijo varón, Vicente, los negocios en Latinoamérica y la expansión de las empresas. Y en el testamento el abuelo Vicente daba instrucciones para que su hijo fuera quien recibiera la acción de oro de las empresas, es decir, la acción que otorga la mayoría en cualquier junta.

¿Y es esa acción de oro la que empieza a provocar toda clase de problemas en la familia? Desde 2012 hay varios vaivenes y movimientos en el grupo, pero en 2014 empiezan las diferencias graves entre Mari Carmen y su hijo varón, de un lado y las tres hijas y sus maridos de otro. En octubre de 2015 la mujer hace testamento: deja todo a su hijo varón y a su hermana Antonia, salvo la legítima, un tercio que por ley obligatoriamente, se repartirán sus hijas.

El 12 de julio de 2016 las tres hermanas cesan a Vicente como presidente y consejero delegado de las empresas familiares.

El intento de Vicente de dar un puesto relevante a su hijo mayor es la chispa que desencadena las hostilidades. La abuela da la vuelta a la tortilla tras el verano. En una junta de socios celebrada el 19 de septiembre recupera el control y otorga la acción de oro a su hijo. Ese es el panorama en el momento del crimen.

Un panorama en el que hay también mensajes de los hijos de Miguel en Instagram, como aquel con una camiseta que pone Jaque Mate días después del crimen. Y por ese crimen es detenido Miguel López en el mes de febrero de este año.

La policía recogió una serie de indicios, concretamente diecinueve, que contamos aquí, en este espacio, que convertían a Miguel en el sospechoso número uno. Ese cúmulo de indicios fue suficiente para que el juez decidiese encarcelar al yerno de Mari Carmen Martínez, aunque 40 días después le puso en libertad bajo fianza, a la espera de nuevas pruebas contra él que la policía no ha logrado reunir. La defensa de Miguel López cree que las investigaciones se orientaron hacia él desde un principio, descartando cualquier otra posibilidad.

Todo los informes científicos apuntan a la no culpabilidad de Miguel López. Vamos a detallar unos cuantos. En una de las manos de la víctima se encontró ADN masculino que no era del único sospechoso, permanece anónimo. Lo mismo ocurre con uno aún más importante: en la vaina de uno de los cartuchos que mató a Mari Carmen también hay restos biológicos y tampoco corresponden con Miguel. Y en este caso, parece que ese ADN tiene que ser necesariamente del asesino. Tampoco las cuatro huellas dactilares reveladas en el coche de la mujer pertenecen a su yerno.

Recuerdo que tras la detención de Miguel López se registró su domicilio y su despacho. Se hallaron armas para las que Miguel López tenía licencia, pero ninguna relacionada con el crimen. De hecho, en el taller que tenía en su casa y en el que podría haber manipulado las balas, los agentes de Homicidios hallaron varias herramientas, pero la policía científica determinó que los proyectiles no habían sido manipulados con esas herramientas. El día del crimen se le practicó al sospechoso la prueba de residuos de disparo en su piel y en su ropa y dio negativa.

Pero sí es cierto, y ese era uno de los indicios recogidos por la policía, que Miguel López tenía armas a su disposición y que era aficionado al tiro.

Contaba con una licencia de tiro olímpico, pero era un tirador nefasto. Hemos revisado sus puntuaciones en las tiradas obligatorias a las que tenía que acudir para renovar su licencia y es un mal tirador, aunque para matar a Mari Carmen Martínez a la distancia a la que se hizo no hacía falta ser un tirador de élite.

La defensa de Miguel López defiende su inocencia, lógico, y en un escrito presentado recientemente en el juzgado habla de la posibilidad de que la muerte de Mari Carmen sea producto de un intento de robo.

El escrito presentado en el juzgado reitera que no hay pruebas para acusar a Miguel López y apunta un robo como móvil del crimen. Lo cierto es que en los primeros compases de la investigación, la policía trabajó con esa hipótesis. Una de las empleadas de Novocar contó que en poco antes del crimen dos hermanos marroquíes habían estado en el concesionario. La policía los localizó y descartó su autoría. Lo que se pregunta la defensa es este escrito es por qué, si se admite que pudo ser un robo, no se investigó más en este sentido.

En primer lugar, el sitio en el que se produce el suceso. El lavadero es un emplazamiento solitario y oscuro, que linda con un callejón en el que podían haber estado esperando los delincuentes. En segundo lugar, el tipo de coche de Mari Carmen, un Porsche Cayenne, uno de los vehículos más apreciados por las organizaciones dedicadas a los robos de coches, porque tiene una salida muy fácil en África, Asia y Europa del Este. Y en tercer lugar, que el mismo coche fue robado años antes.

En el año 2010 la Guardia Civil recuperó dos Porsche Cayenne, uno de ellos el de la propia Mari Carmen, tras una persecución. El coche fue robado en Alicante, muy cerca del lugar en el que ahora estaba el concesionario, precisamente en un lavadero que había allí en aquel momento. El propio Miguel López le dijo a la policía en los primeros momentos de las pesquisas que el crimen podría ser la consecuencia de un robo, porque su suegra tenía un carácter muy fuerte, era una persona grande –algo más de cien kilos– y se podría haber resistido.

Es decir, la hipótesis que plantea la defensa es que la mujer fue asaltada, que se resistió a dejar su coche y que murió tiroteada por los ladrones que, sin embargo, no se llevan el vehículo ni ningún otro efecto personal…

Esa es la hipótesis y para todas las lagunas que puede tener, el abogado de Miguel López da una explicación. En primer lugar, plantea que los ladrones no se llevaron el coche porque no encontraron las llaves y porque salieron del lugar a toda prisa tras tirotear a Mari Carmen. Es cierto que la policía tardó en hallar las llaves, que estaban en la alfombrilla del conductor. La defensa sostiene que con el cuerpo de la mujer en el asiento, desangrándose, no parece muy lógico ponerse a buscar las llaves, para lo que habría que haber apartado el cuerpo de la mujer.

Los ladrones tampoco se llevaron el bolso, que estaba en el asiento del copiloto. La defensa dice que para acceder a él, los asaltantes deberían haber dado la vuelta entera al coche y haber abierto la puerta, porque desde la ventanilla del conductor, lugar desde el que dispararon a Mari Carmen, era imposible llegar hasta el bolso, dadas las grandes dimensiones de un Porsche Cayenne.

Todo eso sería así, recordemos, si la víctima se hubiese resistido al robo. Esto es lo que la defensa ha apuntalado mejor. Sí es cierto que hay datos que hacen pensar que la mujer y su agresor mantuvieron un forcejeo antes de los disparos, lo que difícilmente ocurriría si el autor de la muerte es Miguel López o un sicario que simplemente tenía el encargo de matar a la mujer. Para la defensa de Miguel, hasta ahora, ni la policía ni el juez han dado a estos datos la importancia que merecen.

El jersey de Mari Carmen estaba desgarrado por dos sitios y son desgarros que no corresponden a los cortes que a veces hacen los servicios de emergencia para atender a los heridos, sino que son propios de tirones que se producen en un forcejeo.

Además, los forenses describieron en su informe de autopsia que varios de los botones de la blusa de Mari Carmen estaban arrancados y una pequeña erosión en la muñeca izquierda, que puede corresponderse con una herida hecho en el intento de protegerse de una agresión. Por último, el hecho de que el fular y las gafas de la mujer estuviesen en el suelo también es compatible con ese posible forcejeo.

Lo que estáis contando hace pensar que si el juez hace caso a escrito, difícilmente Miguel López puede llegar a sentarse en un banquillo. Recordemos además que estaría ante un tribunal de jurado.

No sabemos si llegará o no. Y tampoco sabemos quién mató a Mari Carmen Martínez, pero sí es cierto que la defensa de Miguel López está explorando todos los caminos para tratar de desimputar al yerno de la víctima que, no lo olvidemos, cuenta con el respaldo de toda la familia, salvo de Vicente Sala hijo y de la hermanan de la víctima. La defensa también ha encargado una pericial sobre el teléfono de Mari Carmen que aporta datos muy reveladores.

El informe ha sido hecho por un perito informático que ya hizo un trabajo similar en el caso de José Bretón. El dato más importante que revela es que a las 18.55 del 9 de diciembre, Mari Carmen López estaba viva, ya que abrió la aplicación whatsapp. Esta hora es muy importante, porque la policía ha sostenido siempre que Miguel López disparó a su suegra hacia las 18.26. Es más, a las 18.38 una cámara graba a Miguel López en dirección a la finca familiar, ya fuera del concesionario.

¿Y no podría ser ella misma la que antes de morir, herida gravemente, abriera esa aplicación? No se sabe, pero recordemos que uno de los disparos le revienta los dos globos oculares, lo que hace difícil que manejara el móvil. Pero, además, el análisis del teléfono revela que alguien borró bastantes datos del móvil antes de que el juzgado se hiciese cargo del aparato. El análisis del terminal hace referencia a que alrededor de las ocho de la tarde, cuando Mari Carmen estaba muerta, su hijo Vicente Sala la llamó y que esa llamada fue atendida. Se desconoce quién descolgó el teléfono y de lo que se habló.

En total, los peritos cifran en 12 las llamadas entrantes y salientes que se hicieron desde el móvil y que se recibieron entre las siete y media y las ocho y media de la tarde. Lo más inquietante es que esas llamadas fueron borradas y ni aparecen en los listados aportados por la policía al juez instructor. Además, del iPhone 6 también fue borrado el archivo histórico de Internet o base de datos donde se registran todos y cada uno de los accesos que se realizan a Internet, navegación por Internet, búsquedas, consultas, visionados, accesos a bancos…

Veremos qué pasa en los próximos meses, pero, de momento, imagino que la guerra en la familia Sala sigue en pie. Como decíamos antes, Miguel López sigue recibiendo el apoyo, no solo de su mujer –Fany–, sino también de sus hermanas.

Vicente Sala, el hijo varón de la fallecida, mantiene la acusación contra él y ha puesto tierra de por medio con la otra parte de la familia: ha abandonado la finca familiar en la que vivían todos y se ha mudado a un piso en el centro de Alicante. Y Novocar, el escenario del crimen, y negocio que llevaba Miguel, ha cerrado sus puertas y ha despedido a todos los empleados. De momento.