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TERRITORIO NEGRO

Territorio Negro: El asesinato de la reina de la belleza infantil

Hoy toca territorio negro vintage y os queremos llevar de viaje en el tiempo –20 años atrás– y en el espacio –nos iremos hasta Boulder, una ciudad de Colorado, en Estados Unidos– para contarnos una terrible historia que, dos décadas después, sigue sin resolverse: el crimen de la reina de la belleza infantil JonBenét Ramsey. Su imagen, maquillada, peinada y vestida como una adulta, dio la vuelta y horrorizó a medio mundo.

Luis Rendueles y Manu Marlasca |  Madrid |  Actualizado el 20/02/2017 a las 17:56 horas

Ya decíamos que viajábamos en el tiempo y esta canción de Los del Río triunfaba en diciembre de 1996 en Estados Unidos. Contadnos, en primer lugar, quién es la protagonista de esta triste historia, JonBenét Ramsey.

JonBenét nació el 6 de agosto de 1990 en el estado de Georgia. Era la segunda hija del matrimonio formado por John Bennet Ramsey, propietario de una empresa informática, y por Patsy Ramsey, una antigua reina de la belleza que se coronó Miss West Virginia en 1977. Cuando JonBenét era muy pequeña, toda la familia se trasladó a Boulder, Colorado.

Patsy presentó a su hija, desde una edad muy temprana, a diversos concursos de belleza infantil, que a veces ella misma financiaba. JonBenét ganó los certámenes de America's Royal Miss, Colorado State All-Star Kids Cover Girl, Little Miss Charlevoix Michigan, Little Miss Colorado, Little Miss Merry Christmas, Little Miss Sunburst y National Tiny Miss Beauty…

Aquí nos puede resultar increíble, pero esos concursos se extienden por todo Estados Unidos, pese a que se les ha acusado de promover la explotación infantil. Hay unas 100.000 niñas de entre cinco y doce años que participan en estos certámenes, donde se puede ver a las crías con lentillas de colores, bronceados artificiales, pechos postizos y hasta pequeñas intervenciones de cirugía plástica. Todo para convertirse en la reina de la belleza infantil. Es un mundo que mueve 5.000 millones de dólares cada año y que reflejaba muy bien y de manera especialmente ácida la película Pequeña Miss Sunshine.

Y nuestra protagonista, de la mano de su madre, se alza con el título de reina de la belleza en varios de estos concursos con apenas seis años.

El 26 de diciembre de 1996 en la casa de los Ramsey, Patsy, la madre de la niña, encontró en las escaleras de la cocina de su hogar una nota de tres páginas. En ella se decía que JonBenét había sido secuestrada y que su vida valía 118.000 dólares, exactamente la misma cifra de dinero que su padre acababa de cobrar como bonus por los beneficios de su compañía informática. La nota también decía que no debían avisar a la policía. Patsy, su marido y su hijo mayor, Burke, que entonces tenía nueve años, buscaron a la pequeña por la casa y las inmediaciones, pero no la encontraron, así que, haciendo caso omiso a la nota de los secuestradores, llamaron a la policía de Boulder.

Y la Policía pensó, lógicamente, que estaban ante un secuestro, probablemente motivado por la fama de la niña. No solo la niña era famosa, sino que sus padres gozaban de una muy acomodada posición económica, gracias, sobre todo, a lo bien que le iba a John Ramsey su empresa, Access Graphics. Un grupo de agentes llegó a la casa familiar y, ocho horas después, ante la falta de señales de los captores de la niña, la policía le dijo a padre de JonBenét que registrase a fondo la casa, por si encontraba algo fuera de su lugar habitual, algo que delatase la presencia de un extraño.

Y en esa inspección llegó el terrible hallazgo… En el sótano encontraron un pequeño bulto, tapado por una sábana, que era el cadáver de JonBenét. Según se puede leer en el informe de autopsia, la niña estaba boca arriba, cubierta por la sábana y una camiseta. Vestía una camisa sin cuello, blanca, de manga larga. Sus brazos estaban extendidos sobre su cabeza, girada hacia la derecha. Tenía la boca tapada con cinta adhesiva y cuerda alrededor del cuello y en la muñeca derecha.

La cría murió estrangulada con la técnica del garrote. Tenía una cuerda de nylon alrededor del cuello y parte de un mango de brocha con el que fueron apretando la soga hasta provocar la asfixia de la niña. Además, tenía un fuerte golpe junto a la mejilla derecha. Lo más inquietante es que JonBenét fue víctima de abusos sexuales antes de morir: su ropa interior estaba manchada de sangre y orina.

Y comenzó entonces una investigación que dura hasta el día de hoy, porque, como decíamos al principio, el caso aún no se ha resuelto. Lo primero que hizo la policía fue comprobar si un intruso podía haber accedido a la vivienda familiar y haber perpetrado el crimen. El padre aseguró que todas las puertas estaban bien cerradas, con seguro, pero la policía encontró una de las puertas de acceso a la vivienda abierta y una ventana con el cristal fracturado. Lo cierto es que en el momento de la desaparición y asesinato de la niña solo tres personas estaban en la casa: el padre, la madre y el hermano de la víctima.

Y supongo que pronto las investigaciones apuntaron hacia ese círculo cercano, hacia la propia familia de la niña… En los primeros días del año 1997, cuando las Spice Girles triunfaban con esta canción también en Estados Unidos, las pesquisas de la policía de Boulder empezaron a dirigirse al corazón de hogar de los Ramsey. Los agentes hicieron constar varios hechos sospechosos: el padre de JonBenét alteró la escena del crimen, quitando de la boca de la niña la cinta adhesiva. Precisamente, ese pedazo de cinta dio a la policía una pista que se consideró trascendente: tenía fibras de un vestido perteneciente a la madre de la víctima. Y poco después se supo que el papel en el que había sido escrita la nota procedía de un cuaderno que estaba en el hogar familiar.

Los padres de JonBenét no gozaban de la simpatía de casi nadie. Y menos cuando contrataron a dos carísimos abogados criminalistas, a un investigador privado y a un afamado relaciones públicas. Se pusieron a la defensiva desde el primer momento, pese a que ofrecieron una recompensa de 100.000 dólares a cambio de una pista para dar con el asesino. Pero no solo ellos se convirtieron en sospechosos, sino que también Burke, un niño que entonces tenía nueve años, fue investigado por la policía.

El hermano de JonBenét tendría un móvil tan antiguo como los celos. Según las teorías que le querían relacionar con el crimen, estaba harto de que su hermana fuese el centro de atención. Los padres dijeron a la policía que los hermanos tenían una buena relación, aunque en el verano de 1994, Burke golpeó a su hermana, a la que tuvieron que reconstruir la mandíbula.

Las sospechas tardaron mucho en despejarse. En 2006, el año en el que Patsy, la madre, murió a consecuencia de un cáncer, un experto del FBI dijo que la carta en la que se anunciaba el secuestro de JonBenét había sido escrita por su propia madre. Según el especialista, la nota fue escrita para despistar a los investigadores y en ella, según estas pesquisas, hay frases que delataban que, al menos, estaba escrita por una mujer, como por ejemplo “Los dos señores que guardan a su hija”. El informe señalaba también que expresiones como “no intente idear un plan, John”, denotaba que el autor conocía muy bien al padre de JonBenét.

Patsy, la madre de la niña, murió, como habéis dicho, en 2006, cuando aún era sospechosa del crimen de su hija… La revista Vanity Fair publicó que JonBenét había muerto en el transcurso de un siniestro juego sexual que se les fue de las manos a sus padres. Solo en el año 2008, la Fiscalía pidió oficialmente perdón a la familia de la víctima, que quedó absolutamente exonerada de cualquier responsabilidad en el crimen después de que se pudiese analizar un pelo procedente del pubis de un desconocido en la escena del asesinato. La tesis oficial, a partir de ese momento, es que un intruso sin identificar fue quien acabó con la vida de la pequeña reina de la belleza.

Pero, pese a esa petición expresa de perdón, las sospechas no han dejado de apuntar a la familia. Burke, el hermano de JonBenét, que ahora tiene 29 años, anunció a finales del año pasado una demanda de 750 millones de dólares a la cadena de televisión CBS. La emisora emitió en septiembre una docuserie llamada The Case of JonBenét Ramsey y compuesta de dos episodios de dos horas de duración en la que se apuntaba que Burke había asesinado a su hermana.

Una vez descartada la familia, ¿a quién tuvo la policía en su punto de mira? El candidato más firme fue John Mark Karr, un profesor en paro que tenía 41 años cuando fue arrestado en Bangkok (Tailandia). Este tipo se cruzó varias cartas con un periodista, al que llegó a confesar que llevaba años obsesionado con JonBenét y que él la mató, aunque de manera accidental, tras recogerla del colegio –pese a que el día que murió no había clases porque estaban en plenas vacaciones de navidad–. El periodista se puso en contacto con la policía y dijo que Karr incluso iba a escribir un libro del crimen protagonizado por él. Tras su extradición a Estados Unidos, una prueba de ADN confirmó que Karr no tenía nada que ver con la muerte de la niña, aunque se quedó encarcelado por posesión y distribución de pornografía infantil.

George Michael triunfaba con esta canción, hace 20 años, cuando la policía empezó a intentar resolver este crimen, que aún sigue sin esclarecerse y en el que supongo que hubo más sospechosos además de la familia y de este profesor ávido de fama…

Los hubo… Por ejemplo, Gary Oliva, un pederasta que había cumplido condena y que vivía muy cerca del hogar de los Ramsey en el momento del crimen. Un amigo de la familia llamado Bill McReynolds también fue investigado a fondo porque en las fechas próximas al crimen pasaba mucho tiempo con JonBenét disfrazado de Papa Noel. Un chatarrero que residía cerca de Boulder y que tenía antecedentes por agresión sexual también estuvo bajo el foco de la sospecha. Pero lo cierto es que ninguna de estas líneas de investigación dio resultado.

El caso recuerda mucho al que años después protagonizó Madeleine McCann. Tienen muchas similitudes porque en los dos casos, el empeño de los investigadores –algunas veces, lógico– por culpar a los padres hizo que se pasaran por alto muchos detalles y que se cerraran demasiado pronto determinadas líneas de investigación.

Al menos, en el caso de JonBenét sabemos que la pequeña murió, algo que ni siquiera se sabe de Madeleine… Como en todo gran caso mediático, el crimen de la reina de la belleza infantil ha tenido muchas versionas conspiranoicas, que diríamos aquí. La más surrealista es la que comenzó a extenderse en diciembre de 2014 a través de este delirante vídeo colgado en You Tube por un tipo llamado Dave Johnson y que el pasado fin de semana llevaba casi tres millones de visualizaciones:

La teoría es que JonBenét no solo no murió, sino que en la actualidad es la superestrella Katy Perry. El tal Johnson sostiene su teoría en la aplastante prueba de superponer fotografías de la cantante con las de la reina de la belleza infantil y destacar el parecido que tienen sus cejas.

Además, sostiene que los padres de JonBenét se hicieron la cirugía estética y ahora son los que hacen de padres de Katy Perry. Un delirio que incluso obligó a Katy a recordar que cuando JonBenét desapareció ella ya tenía doce años y que le hizo publicar numerosas fotos de su niñez. Pero bien sabemos aquí que los conspiranoicos nunca se rinden.