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TERRITORIO NEGRO

Territorio Negro: El secuestro de Diana Quer. Cuatro minutos perdidos

Tenía 18 años y decidió volver andando a casa tras una noche en las fiestas de A Pobra do Caramiñal, en A Coruña, donde pasaba el verano con su madre y su hermana pequeña. Nada más se ha sabido de Diana Quer López-Pinel desde aquel 22 de agosto del año pasado. En el territorio negro de hoy, con Manu Marlasca y Luis Rendueles, vamos a reconstruir lo que ocurrió aquella noche y dibujar el agujero, la laguna de tiempo que trata de rellenar con datos y con personas, la Guardia Civil.

Luis Rendueles y Manu Marlasca |  Madrid |  Actualizado el 12/09/2017 a las 16:55 horas

Es una desaparición muy conocida, muy mediática, también es una desaparición de alto riesgo. Repasemos los últimos pasos ciertos de Diana Quer, una joven madrileña que tenía 18 años cuando desapareció.

Aquella noche, Diana Quer había acudido con un grupo de amigas a las fiestas patronales de A Pobra do Caramiñal, una localidad de unos 9.000 habitantes, muchos más en verano, al sur de la provincia de A Coruña. Estuvieron bailando y bebiendo hasta poco después de las dos de la madrugada, cuando hicieron juntas buena parte del camino de vuelta a casa. Luego, se separaron y Diana siguió caminando sola. Le quedaba muy poco trecho junto al paseo marítimo y luego una curva y una pequeña cuesta para llegar a la casa de veraneo donde dormían su madre y su hermana pequeña, pero nunca llegó allí, según cree la Guardia Civil.

Se ha hablado y se han dicho muchas cosas de lo que ocurrió en ese tramo del camino, cuando Diana ya iba sola y cuando desapareció. ¿Cuáles son los datos ciertos?

Diana fue vista en una pizzería cercana y siguió caminando hacia casa. A las dos y cuarenta minutos de la madrugada envía un mensaje de whatsapp a un amigo. Le escribe que se está acojonando, lo dice así literalmente, porque, según cuenta ella, un gitano la está llamando. El amigo le pregunta inmediatamente: “¿qué te ha dicho?” y ella sigue explicándole lo que ocurre con otro nuevo mensaje enviado a las dos y cuarenta y dos minutos: “Morena, ven aquí”. El amigo le envía entonces otra pregunta: “tú que le has contestado?”. Diana ya no contesta. Todo indica que ocurre algo que se lo impide y la conversación ya nunca se reanuda.

En los últimos metros antes de desaparecer, Diana Quer cruzó, a las afueras del pueblo, junto a las caravanas donde se había instalado un grupo de feriantes que habían acudido a trabajar los días de fiesta. Coches de choque, atracciones varias… Los feriantes, algunos de raza gitana, trabajaron en la verbena y luego descansaban ahí. Uno de ellos, la Guardia Civil no lo duda, fue el que molestó a Diana.

¿Se ha localizado a ese feriante que digamos acosó a Diana Quer? Es una pregunta complicada. Nosotros no lo sabemos. Algunas personas nos dicen que sí, que está localizado y descartado como sospechoso. Pero otros nos hablan de que se ha retomado esa vía. Los feriantes son personas nómadas, al día siguiente ya no estaban en A Pobra, sino en otro pueblo con fiestas. No hay una lista cierta o cerrada de todas las personas que están en una feria o verbena. Algunos no tienen papeles, otros no quieren que se sepa dónde están. Lo que sí es cierto es que agentes de la Guardia Civil buscaron a aquellos feriantes por toda España, también que encontraron a algunos e incluso se entrevistaron con uno de ellos en Andalucía sin conseguir nada concreto. A ciencia cierta no sabemos más.

Bien, el caso es que a las 2.42 de la mañana, Diana Quer interrumpe o alguien la hace interrumpir una conversación por el móvil que ella misma había iniciado con un amigo mientras volvía andando a casa.

A las 2.53 minutos, once minutos después de aquel incidente, el teléfono móvil de Diana Quer pita (da señal) en la antena de telefonía que da cobertura a Boiro, un pueblo cercano a A Pobra, y a donde se llega muy rápido siguiendo la autovía de Barbanza, la comarca de la zona.

El trayecto del teléfono móvil acaba en Taragoña, otra localidad cercana siguiendo la misma autovía. El Iphone 6 de Diana pita en la antena que da cobertura a esa zona desde las tres menos dos minutos y allí muere el teléfono móvil hacia las cuatro y diez de la mañana. Bajo el puente de la autovía, en la ría, fue donde un mariscador encontró el teléfono de Diana.

Alguien lanzó el móvil de Diana Quer desde un coche que cruzaba el puente sobre la ría. Y si aceptamos que Diana iba con su teléfono móvil, también debió ir en ese coche que realizó el trayecto entre A Pobra y hacia Taragoña, unos veinte kilómetros. Y aquí es donde la Guardia Civil ha encontrado lo que considera el momento crítico de la desaparición de Diana Quer.

La Guardia Civil tiene ese recorrido del teléfono móvil, que va dentro de un coche, y lo realiza reproduciendo las condiciones de la noche en que desapareció Diana. Es decir, de madrugada y en sábado. Cuando vamos en coche con el móvil, este va pitando o siendo registrado por distintas antenas según nos movemos. Si aceptamos que Diana Quer iba con su teléfono dentro de un coche, lo que han comprobado los agentes es que su móvil tardó demasiado –unos once minutos– en llegar desde el lugar donde la secuestraron hasta la antena de teléfono que cubre Boiro, el primer pueblo, donde pita su teléfono. Lo normal, en ese tramo del camino y por esa autovía es tardar unos seis o siete minutos desde que un móvil pasa de dar señal en A Pobra hasta que da señal en la antena que cubre Boiro.

Este tipo de reconstrucciones son muy útiles y ya fueron clave en el caso del asesinato de la niña Asunta Basterra. Ahí, Rosario Porto, la madre de la niña, ahora condenada por el crimen, tardó 19 minutos en llegar con la niña viva a la finca y 40 minutos en hacer el camino de vuelta. La justicia entendió que en ese tiempo de más, 21 minutos, se deshizo del cuerpo de su hija.

O sea, que hay cuatro minutos perdidos, cuatro minutos donde Diana Quer está quizá luchando por su vida con sus secuestradores. Es la hipótesis más probable. Su teléfono móvil está ese rato en la zona de A Pobra. No se mueve de allí. Es más, creen que no se movió de la zona donde fue secuestrada. La Guardia Civil buscó y rebuscó en el lugar donde fue abordada casi con toda seguridad por un coche en el que iban varios (algunos nos dicen que dos personas como mínimo, otros nos dicen que tres) hombres. La reconstrucción de lo ocurrido con el teléfono móvil indica que lo más probable es que fuera lanzado a la ría desde el puente y desde el asiento del copiloto, lo que apuntaría a que habría dos hombres en el coche o quizá tres, si uno más iba en la parte trasera reteniendo a Diana.

Por otra parte, en la zona donde desapareció Diana no hay huellas en la carretera ni de una frenada brusca ni restos microscópicos de sangre ni nada. Se descartó la teoría de que algún borracho pudiera haberla atropellado y luego deshacerse de ella. Se investigaron talleres por si alguien hubiese llevado un coche a reparar, gasolineras en busca de cámaras de seguridad… Lo cierto es que en esos cuatro minutos la vida de Diana cambió para siempre. Parece que sus secuestradores la llevaron a algún lugar muy cercano a donde la cogieron.

Si eso es así, todo fue muy rápido y los culpables de secuestrar a Diana Quer no andan muy lejos, la clave de su desaparición está en algún lugar muy cercano al de su secuestro. Entre A Pobra y Boiro, en torno a ocho kilómetros por carretera, que podrían servir de radio de investigación, la zona cero del caso Diana Quer. Y es una de las piezas del puzzle para los guardias civiles porque, por ejemplo, se han dejado los ojos mirando y remirando sin éxito las imágenes de las cámaras de seguridad y de la autovía (se ven manchas borrosas de vehículos donde no se distinguen modelos ni mucho menos matrículas).

La otra baza, que tampoco ha dado fruto de momento, es que se han cotejado un amplio listado de teléfonos móviles que hicieron el mismo recorrido, a la misma hora, que el móvil de Diana Quer. Hay un listado de teléfonos que se ha cotejado, se ha comprobado con coches de los dueños de esos teléfonos, de momento sin resultado.

Y en un caso como este también ha habido mucho ruido, digamos, sobre los padres, la hermana pequeña, la vida privada de la propia Diana… Los padres de Diana protagonizaron hace años un divorcio malo, con acusaciones fuertes entre ambos. Diana, además, tuvo problemas de anorexia y vivió un par de experiencias vamos a decir duras en su adolescencia. También tuvo un par de novios regulares. Todo fue investigado y todo indica que su vida pasada no tiene nada que ver con la desaparición de Diana Quer.

En agosto hice una entrevista a su madre para interviú y ella me confesó que sabía que la habían investigado a ella misma, que estaba en casa con su hija menor la noche de la desaparición de Diana y al entorno más cercano a la chica. Es algo rutinario, de manual. También se hizo con un antiguo novio, también con el padre de Diana, Juan Carlos, que la noche de la desaparición estaba muy lejos de Galicia, en la provincia de Castellón.

Se han tocado confidentes y colaboradores de la zona, una zona algo problemática por temas de tráfico de drogas. Se ha repasado a las personas con antecedentes por delitos sexuales que estuvieron aquella noche en la verbena de A Pobra (y había al menos cuatro hombres con antecedentes por delitos sexuales), también a presos de permiso aquel fin de semana veraniego… Se investigó la declaración de dos personas que dijeron haber visto a Diana en el muelle de Taragoña dentro de una caravana. Al final resultó que eran dos antiguos delincuentes en busca de algún tipo de gloria o de subir su caché para otras historias.

Se ha escuchado incluso a videntes que decían saber dónde estaba Diana viva o muerta, se han seguido testimonios de gente que decían que la había visto en Leganés, en Lugo, en Alemania, en Estados Unidos… Hasta hoy, que seguro que se están haciendo muchas cosas que no sabemos. Conocemos bien a alguno de los investigadores y sabemos cómo trabajan.