Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar, recoger datos estadísticos y mostrarle publicidad relevante. Si continúa navegando, está aceptando su uso. Puede obtener más información o cambiar la configuración en política de cookies.

Disfruta de la app de Onda Cero en tu móvil.

OPINIÓN

Léase antes de disparar

El abogado José Antonio Espinosa da su opinión sobre el informe del administrador concursal del Elche CF, Carlos Pérez Pomares

José Antonio Espinosa (@jaespinosa33) | Elche | Actualizado el 18/07/2017 a las 07:47 horas

José Antonio Espinosa, abogado.

José Antonio Espinosa, abogado. / Onda Cero Elche

Aquel que acredite un seguimiento constante de la actualidad el Elche CF durante los últimos años merece sobradamente la convalidación de Derecho Mercantil, incluso el más tenaz podría arañar, provisto de sólidas razones, la concesión de algún crédito más. Pero tan justo reconocimiento no debería cegar al aficionado franjiverde hasta el punto de criticar con vana y petulante mordacidad un informe que no ha leído.

El informe de calificación emitido por el administrador concursal, Carlos Pérez Pomares, no ha sido rebatido en ninguno de sus argumentos. Las feroces diatribas contra el documento, el administrador y su prestigio profesional no han sido capaces de señalar en qué extremo concreto se equivoca o qué interpretación de la norma no se ajusta a derecho. Y ni falta que hace. Al parecer, lo que se le pedía al administrador concursal no era un informe sobre la concurrencia de los requisitos establecidos por la Ley Concursal para determinar la culpabilidad del concurso, su obligación legal, lo que se le exigía era venganza. Y emulando al funerario Bonasera se le pide con muy poco respeto.

Será por exceso de Tarantino, Don Winslow o Kazuo Koike, pero aprecio belleza en la venganza. Más allá del honor y la épica literaria, es hermoso que la valentía sea capaz de restituir el orden truncado por la infamia, de saldar la deuda. Pero únicamente hay virtud en la venganza si esta se ejerce de modo personal y se aceptan las consecuencias. La venganza subcontratada es una mezquindad. Itto Ogami podría haberle explicado a su hijo Daigoro que será el shogun, el juez o el administrador concursal el que les redima por la muerte de su madre y el exterminio de su clan, quedando sujetos al escarnio mediático y tuitero en caso de tibieza. Pero sabe que no es verdad, que los jueces están sometidos a la ley y no a la epopeya, y que, por tanto, solo hallarán la paz sus deudos si es su espada la que se cubre de sangre y culpa.

Al margen de socorridas metáforas, el aficionado puede emitir su juicio sin regirse por los estrechos márgenes de la legislación concursal, y tiene en su mano pergeñar su humilde venganza contra los culpables. Basta con no renovar el abono, retirar el saludo, silbar o comprar acciones para tener voto en las juntas, actuaciones que tienen un coste y que resultan más incomodas que denigrar a ciegas un informe jurídico.

Insisto en que los críticos no han leído el informe, no podrían obviar que tras los razonamientos relativos a la calificación del concurso se ofrece una descripción detallada de hechos que podrían ser empleados como el programa de un máster en delincuencia económica. Las actuaciones descritas y la documentación que las acredita ofrecen la crónica del saqueo del Elche CF, un borrador de querella que no debería dormir en un cajón. El administrador concursal ha hecho su trabajo, ahora son otros los que deben decidir si cruzan el Rubicón, pero habrán de aceptar que cabe la posibilidad de mojarse.

OTROSÍ DIGO: nunca he comido con José Sepulcre ni he jugado al ajedrez con Juan Anguix, pero a la vista de mi reciente condición de esbirro de ambos quedo a la espera de su generosa gratificación.