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JORNADA 15 | ATHLETIC 1-0 BARCELONA

Athletic de Bilbao 1 - 0 FC Barcelona

El equipo de Ernesto Valverde mantiene su imbatibilidad en San Mamés al sumar tres puntos contra los azulgranas con un gol de Iker Muniain. Los vascos se aprovecharon de un error en la salida de balón del Barça.

Víctor Molina Pozo |  Madrid |  Actualizado el 22/09/2017 a las 14:36 horas

El cambio de identidad y de juego del FC Barcelona prosigue su curso. Pocos vestigios quedan de aquella orquesta sinfónica dirigida por un maestro de ceremonias como Pep Guardiola. Martino es otro técnico, de otra escuela, con otras ideas bien diferentes. Y parece que toca aceptarlas ya que el ‘Tata’ rechaza vivir de los argumentos del pasado. Las ha puesto en práctica y es el precursor de un nuevo movimiento que no gana adeptos en Can Barça. En San Mamés, el Barça tuvo momentos.

Se dejó dominar al principio por un Athletic de Bilbao que cerraba muy bien líneas cuando tocaba replegar. A los azulgranas les tocó aguantar el arrojo inicial de los de Ernesto Valverde y optaron por una versión mucho más precipitada. Confiaron en la electricidad de Neymar y Alexis Sánchez por las bandas, pero lo único que encontraron fue una gran disciplina defensiva de los jugadores del Athletic de Bilbao. Con el paso de los minutos, los blaugranas ganaron presencia en el terreno de juego a medida que Xavi Hernández y Andrés Iniesta entraron en juego. Fue la versión más coral del FC Barcelona, en contraposición a la improvisación de confiar exclusivamente a Neymar todo el peligro ofensivo.

El Athletic de Bilbao buscó llevar la presión al área de su rival pero el Barça encontró la manera de desquitarse de ésta tocando con criterio. Faltaba agilidad en todos sus movimientos, a excepción de cuando Cesc, Xavi e Iniesta se encontraban entre sí. Ante las más de cuarenta pérdidas en el primer tiempo, sendos jugadores registraron solo diez de ellas. Aun así faltaba clarividencia en los metros finales, con un Neymar que acabó entrando a boxes para cambiarse de botas después de tres inoportunos resbalones.

A lomos de Neymar
Ambos equipos se marcharon al descanso con el marcador a cero. Ninguno mereció encarar los vestuarios con ventaja en marcador. El Barcelona no llegó claridad en ninguno de los dos disparos a portería que tuvo y el Athletic confió todo su peso en ataque a Markel Susaeta, que llevó en volandas a su equipo y que originó la ocasión más clara del partido, en un centro colgado que Muniain no acertó a rematar por escasos centímetros.

El segundo tiempo tampoco mejoró la presencia del FC Barcelona en área rival. No alcanzaban a ver cara a cara a Gorka Iraizoz y las pocas veces que se aproximaban, Neymar se encontraba una maraña de piernas que lo intentaban frenar de la forma que fuera posible. El brasileño se encontraba incómodo porque no le dejaban desarrollar el juego que más le gusta. El Barcelona se sostenía en el partido gracias a él. Lo intentó primero con una arrancada que acabó con una zancadilla de Iturraspe y más tarde con un libre directo que se marchó fuera por escasos centímetros.

Muniain acerca los fantasmas
Con el paso de los minutos, el Athletic de Bilbao focalizó los esfuerzos en crear un tejido defensivo férreo y sin fisuras que complicaran al Barça encontrar los espacios. En las pocas ocasiones en las que se lanzaba al ataque dejaba la sensación de que con un ‘9’ como Aritz Aduriz podría poner en mayor peligro a José Manuel Pinto.

Sin él, se mostraron fieles a una idea táctica basada en la presión en la salida de balón del Barça hasta que propiciara un error. Y llegó. En una pérdida desde la banda izquierda según atacan los azulgranas, el Athletic robó el balón por medio de Ander Herrera y montó la contra con un centro de Iturraspe, que encontró a Muniain libre de marca al ir Piqué al cierre. No falló el joven delantero del Athletic, que dejó helado a ‘Tata’ Martino en el banquillo [1-0, min 70’].

Tardó Martino en reaccionar. El Barça clamaba a gritos por tener frescura en ataque pero el técnico argentino no prestó demasiada atención. El carrusel de cambios llegó cinco minutos después del partido, dando entrada a Sergi Roberto y Pedro en detrimento de Xavi e Iniesta, dos jugadores que se fueron desinflando con el paso de los minutos. Metió electricidad con el canario, pero se cortocircuitó en parte a la dosificación con la que Valverde iba introduciendo los tres cambios que aún le quedaban, matando por completo el ritmo del partido.