Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar, recoger datos estadísticos y mostrarle publicidad relevante. Si continúa navegando, está aceptando su uso. Puede obtener más información o cambiar la configuración en política de cookies.

Disfruta de la app de Onda Cero en tu móvil.

LIGA BBVA JORNADA 29 | CELTA 0-1 BARCELONA

La cabeza de Mathieu da la victoria al Barça ante el Celta en Balaídos

Sufridísima victoria del Barcelona ante el Celta en Balaídos. Los azulgranas estuvieron contra las cuerdas durante toda la primera parte y sólo cuando a los celestes se les acabó el combustible estuvieron cómodos en Vigo. De nuevo Mathieu, en una acción a balón parado, fue quien llevó los tres puntos a la Ciudad Condal para mantener la distancia con el  Real Madrid.

Jorge Bautista | Madrid | Actualizado el 07/05/2015 a las 21:20 horas

Mathieu marca un gol al Celta

Mathieu marca un gol al Celta / Getty Images

Sufriendo, pero ganando. Así se puede resumir el partido que ha tenido el Barcelona en Balaídos. Un partido duro le esperaba ante el Celta y no fue duro solamente. Fue durísimo. Los celestes se dejaron la piel y el alma ante el líder de la Liga BBVA para terminar muriendo en la orilla en cuanto el combustible se les terminó e hincaron la rodilla. Fue Mathieu quien, con un testarazo inapelable, llevó los tres puntos a Barcelona para mantener la distancia con el Real Madrid.

Ya lo avisó el Celta. Y quien avisa no es traidor. Los celestes ya hicieron que el Atlético, actual campeón de Liga, quedara en ridículo en el feudo vigués y el Barça no lo iba a tener ni mucho menos fácil por el hecho de ser el actual líder del torneo. Una altísima presión, un juego de toque, trabajo colectivo, cero nervios, seguridad y tranquilidad con el balón en los pies. Eso fue el cuadro de Berizzo en la primera mitad. Y con eso tuvieron a los azulgranas contra las cuerdas.

Sí, Messi tuvo el gol. Sólo Messi tiró del carro cuando le llegó el cuero. Incluso Iniesta llegó a rifar una jugada con un pelotazo sin sentido ante el empuje del Celta. Y es que fueron mejores, así de sencillo y de simple. A pesar de una ligera pájara que duró menos de un cuarto de hora, los locales tenían el balón y el control. Las ocasiones eso sí fueron pocas, aunque poco a poco el terreno se fue desnivelando hacia el área de Bravo, que tuvo un par de intervenciones de mérito y que a punto estuvo de cometer penalti sobre Nolito.

No podía el Barcelona contra el Celta. Estaban rápidos y eléctricos con el cuero, y sin él trabajaban juntos como bloque. Apenas había espacios para la velocidad de Messi y de Neymar. Desaparecidísimo el brasileño en todo el primer acto, pidiendo a gritos que llegara el descanso y el paso por vesturios. Como todo el Barça por otra parte. A eso se aferraban para parar a los celestes. A que el trencilla les mandara a la caseta para aclarar las ideas y esperar si así el cuadro vigués se relajaba.

O a ver si les empezaba a fallar la gasolina. Tanto correr, tanto esfuerzo y tanta presión no podía durar para siempre. Y, lógicamente, no duró para siempre. A los diez minutos del segundo acto el Celta empezó a flojear, y cuanto más se debilitaban más se fortalecía un Barça que por fin veía a Neymar correr. Marcó un gol de hecho, pero por poco estaba adelantado con respecto al último defensa. Hasta en eso estuvieron igualados ambos conjuntos, pues en la primera parte también sucedió algo parecido con Orellana y Larrivey.

Tuvo que ser con dos toques como el Barcelona lograse abrir la lata celeste. Sí, uno que dio Messi y otro que dio Mathieu. Otra vez, como contra el Real Madrid, el balón parado que a priori no debe ser ni mucho menos la mayor potencia azulgrana le permite perforar la red rival. Enorme centro de Lionel, y más enorme aún el testarazo del francés. Inapelable tanto, y a falta de 20 minutos el cuadro culé tenía los tres puntos en su bolsillo.

Se los terminaría llevando, al igual que Orellana se llevaría una tarjeta roja por coger césped y tirárselo a Busquets a la cara. El Barça sigue con paso firme para conquistar el título, y es que ha solventado, sufriendo pero con éxito, una de las salidas más complicadas que le restaban en los diez compromisos finales del curso. Mathieu, al que muchos criticaron y critican, ha dado tres puntos vitales al Barcelona ante el Celta.