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JORNADA 4 | ATLÉTICO 2-2 CELTA

Atlético de Madrid 2- 2 Celta de Vigo

El Atlético pagó cara su evidente problema con el gol esta temporada y empató a dos ante el Celta a pesar de crear más de 20 ocasiones. Los celestes se aferraron a Sergio para detener a un equipo que sólo fue capaz de batir al meta celeste a balón parado.

Jorge Bautista |  Madrid |  Actualizado el 13/07/2016 a las 20:10 horas

Qué cambio ha pegado el Atlético en un año. Si la temporada pasada ocasión que creaba gol que llegaba gracias a Diego Costa o al balón parado, ahora todo lo que crea no acaba en tanto. Y lo peor, para ellos, es que los rivales les marcan con lo mínimo. Más de veinte ocasiones tuvieron los de Simeone; tres o cuatro tuvo su rival en el Calderón. El resultado final, dos a dos ante el Celta en casa y apatía rojiblanca.

Triste empezó el Atlético. Sin chispa, sin alma. Sin ese espíritu que hizo campeones a los de Simeone, de nuevo en la grada, y que les llevó al subcampeón de Europa. Pero había apatía, no existía presión, ni juego con balón, y el Celta poco a poco comenzó a hilar fútbol, a mantener la pelota, a hacer correr sin control ni concierto a los rojiblancos y sí, a crear peligro en el arco de Moyá.

Jugaba de forma inteligente. Controlando los esfuerzos ante un equipo que destaca por su intensidad. Manejando los tiempos y silenciando al Calderón. Nada se oía en el feudo rojiblanco, siempre ruidoso. Y menos se escuchaba cuando Pablo Hernández, tras un centro desde la izquierda, se sacó una genialidad con el tacón cuando el cuero estaba en el aire que sorprendió a todos. A buen seguro incluso a él mismo.

A partir de ahí, por fin, el Atlético reaccionó. Griezmann empezó a tocar balón, mucho balón, y eso es síntoma de buena señal. El galo avisó con un pase a Ansaldi que detuvo espectacular Sergio, y con un remate de cabeza ante el que reaccionó de maravilla el meta celeste. Tanto avisaba el Atleti que finalmente el gol, o los goles, llegaron. Y lo hicieron con la marca de la casa.

De balón parado. De jugada ensayada. Con el cuero lanzado por Koke y rematado por Miranda en una falta, y posteriormente colocado con mimo por Gabi a la cabeza de Godín. Por más que pasa cada semana, por más que se sabe del peligro que crean con la bola quieta, los rivales no son capaces de defender los movimientos ofensivos de los rojiblancos en estas lides.

Así se fue el Atlético al descanso. Y al volver de él, el Celta puso en liza a Nolito para meter más mordiente arriba y abrir más el campo. Precisamente él puso el balón dentro de las mallas al anotar un penalti provocado por Planas. Gran acción del chaval ante Miranda, once metros y el ex de Granada y Benfica engañó por completo a Moyá para poner la igualada.